Rusia y China sellan acuerdo histórico para construir el gasoducto más grande del mundo

En el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de China, Xi Jinping, firmaron un acuerdo considerado histórico para el sector energético: la construcción del gasoducto Power of Siberia-2, que se convertirá en el proyecto más ambicioso y costoso en la industria del gas a nivel global.

El megaproyecto, valorizado en 13.600 millones de dólares, permitirá transportar hasta 55.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año desde Siberia Occidental hacia China, atravesando Mongolia. Con este acuerdo, el Kremlin asegura una ruta de exportación vital tras la drástica caída de las ventas de gas a Europa, mientras que Pekín garantiza acceso a energía más barata y estable durante las próximas tres décadas.

Un acuerdo de gran alcance

La empresa estatal rusa Gazprom y la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC) firmaron un memorando de entendimiento que incluye tanto la construcción del Power of Siberia-2 como la del gasoducto Soyuz Vostok, que complementará el transporte de gas hacia territorio chino.

El convenio tendrá una vigencia de 30 años y estipula un aumento progresivo de suministros. Según Alexey Miller, director ejecutivo de Gazprom, el flujo pasará de 38.000 millones de metros cúbicos anuales a 44.000 millones, mientras que la ruta del Lejano Oriente incrementará su capacidad de 2.000 a 10.000 millones de metros cúbicos.

“Estamos ante el proyecto más ambicioso y con mayor inversión de capital en la historia de la industria gasística”, declaró Miller, destacando que se trata de una obra que rediseñará el mapa energético mundial.

Contexto geopolítico

El proyecto de Power of Siberia-2 no es nuevo. Fue planteado en 2006, pero su construcción quedó estancada durante más de una década. Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 y las sanciones occidentales, Moscú redobló esfuerzos para redirigir sus exportaciones de gas hacia Asia, en especial hacia China, su principal socio estratégico.

La medida responde también a la crisis de los vínculos energéticos con Europa: las exportaciones rusas de gas a la Unión Europea y Turquía, que antes de 2022 superaban los 150.000 millones de metros cúbicos, podrían caer a apenas 40.000 millones en 2025, según estimaciones de la firma financiera rusa BCS.

Impacto y perspectivas

Para Rusia, el acuerdo asegura un mercado estable tras el cierre europeo, mientras que para China representa un paso firme en su política de diversificación energética en un contexto de alta demanda y transición hacia energías más limpias.

Además, el proyecto refuerza la alianza estratégica entre ambos países, que han profundizado su cooperación en infraestructura, defensa y comercio en medio del aislamiento internacional de Moscú y las tensiones de Pekín con Washington.

El gasoducto Power of Siberia-2, junto con el Soyuz Vostok y la red complementaria en territorio chino, constituye no solo un pacto económico, sino un movimiento geopolítico que consolida a Rusia y China como actores claves en el tablero energético mundial.