El mundo del ciclismo se ha visto sacudido por protestas en la Vuelta a España, dirigidas hacia el equipo Israel Premier-Tech, cuyo propietario, Sylvan Adams, se ha convertido en figura central del debate. Las manifestaciones, motivadas por la ofensiva israelí en Gaza, han generado interrupciones en el desarrollo de la competición, poniendo de manifiesto la complejidad de entrelazar deporte y geopolítica. La situación ha escalado hasta el punto de comprometer la seguridad de los ciclistas, llevando al pelotón y la organización a considerar la salida del equipo para asegurar la continuidad del evento. Este incidente resalta la creciente tensión en torno a la participación de figuras y equipos deportivos vinculados a países con políticas controvertidas.
Sportwashing
Según el reportaje de El País, Marcel Abramovich, quien posteriormente cambió su nombre a Marcel Adams, fue un judío rumano que sobrevivió a los campos de trabajo del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Tras un periplo que incluyó Palestina bajo mandato británico, Francia y finalmente Quebec (Canadá) en la década de 1950, Marcel Adams construyó un imperio inmobiliario conocido como Iberville Developments. Su hijo, Sylvan Adams, vendió la empresa familiar y emigró a Israel, donde se ha convertido en un influyente multimillonario y figura clave del establishment judío, además de ser cercano al primer ministro Benjamin Netanyahu.
Sylvan Adams, sionista declarado, no solo es un inversor en soluciones sostenibles a través de su empresa Premier-Tech, sino también presidente del Consejo Judío Mundial, una organización judía y sionista de gran envergadura. Su filantropía a nivel global, reconocida por la revista TIME, lo ha consolidado como un aliado estratégico de Netanyahu, compartiendo la visión de mejorar la imagen de Israel a través del deporte. Su inversión en el ciclismo, mediante el equipo Israel Premier-Tech, se ve empañada por las acusaciones de utilizar el deporte para lavar la imagen del país.
La génesis del equipo ciclista se remonta a 2014, cuando Ron Baron y Ran Margaliot crearon la Academia Ciclista de Israel, con el objetivo de impulsar el talento local. En 2015, con la incorporación de Adams y la creación del Sylvan Adams Cycling Network, el proyecto adquirió mayor envergadura. En 2020, Israel Premier-Tech ascendió al World Tour tras absorber la estructura del equipo ruso Katusha-Alpecin. Si bien el equipo no recibe financiación directa del gobierno israelí, sí cuenta con el apoyo del Ministerio de Turismo del país. Este respaldo subraya el interés de Israel en promover su imagen a través del deporte.
El compromiso de Adams con la promoción de Israel se materializó en 2018, cuando logró que el Giro de Italia comenzara en Jerusalén, bajo el lema “De Jerusalén a Roma”. Desde entonces, ha sido objeto de críticas por utilizar el deporte para blanquear presuntas violaciones de derechos humanos, estrategia similar a la empleada por países árabes de Oriente Próximo con el fútbol. La situación se asemeja a la de equipos como el UAE, Bahrain-Victorious y el Astana, que representan a estados señalados por organismos internacionales por sus abusos. Adams también ha financiado eventos como la actuación de Madonna en Eurovisión 2019 y el amistoso entre Argentina y Uruguay en Tel Aviv. Tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, donó 100 millones de dólares a la Universidad Ben-Gurión, reafirmando su compromiso con Israel.
A pesar de no haber realizado declaraciones explícitas sobre la ofensiva en Gaza, Adams ha manifestado su apoyo a la idea de un Estado judío en Palestina y se identifica con el sionismo. En declaraciones a la televisión israelí, defendió las acciones militares en Gaza, Líbano, Siria o Irán, calificándolas de “operaciones estratégicas”. Ante la escalada de las protestas en la Vuelta, Israel-Premier Tech ha anunciado su intención de seguir compitiendo, coordinándose con las autoridades para garantizar la seguridad. Mientras tanto, la polémica persiste, poniendo de manifiesto la creciente politización del deporte.




