A solo tres meses de las elecciones presidenciales en Chile, la contienda se perfila como una de las más polarizadas y reñidas de los últimos años. La encuesta Plaza Pública Cadem, publicada el 17 de agosto, sitúa a José Antonio Kast, del Partido Republicano, en primer lugar con un 29% de respaldo, consolidando el crecimiento de la ultraderecha en un escenario marcado por la fragmentación política y el descontento ciudadano.
En segundo lugar se ubica Jeannette Jara, candidata del Partido Comunista y representante de la coalición oficialista Unidad por Chile, que alcanza un 25% pese a la caída de un punto respecto a la semana anterior.
Más atrás figura Evelyn Matthei, abanderada de la derecha tradicional (Chile Vamos), con un 14% y en descenso, lo que refleja las dificultades de ese sector para mantener cohesión y disputar el liderazgo conservador frente al avance de Kast.
Otros postulantes también mueven las aguas del tablero electoral: Franco Parisi (12%) mantiene un electorado fiel, mientras que Johannes Kaiser sube a 7%. Más rezagados aparecen Harold Mayne-Nicholls y Marco Enríquez-Ominami (1%), y Eduardo Artés (0%). Un dato clave es que 11% de los chilenos aún no define su voto, cifra que podría modificar el desenlace.
El clima político está fuertemente tensionado. La coalición oficialista llega dividida en listas parlamentarias, la derecha tradicional enfrenta fracturas internas y, al mismo tiempo, la extrema derecha se ha articulado en el pacto Cambio por Chile, que incluye al Partido Republicano, el Partido Social Cristiano y el Partido Nacional Libertario.
Este panorama se desarrolla bajo la sombra de la baja aprobación al gobierno de Gabriel Boric, cuya gestión es rechazada por el 66% de la ciudadanía y solo alcanza un 32% de respaldo.
Ese descontento social es un terreno fértil para propuestas de cambio radical, lo que fortalece la opción de Kast y, en general, las candidaturas situadas más a la derecha del espectro político.
Así, las elecciones del 16 de noviembre de 2025 no solo definirán al próximo presidente de Chile, sino que también pondrán a prueba la capacidad del sistema político para procesar la polarización y responder a las demandas de un electorado cada vez más dividido.




