Después de Cincinnati, todas las expectativas se centran en el posible dobles mixto Alcaraz – Raducanu del US Open.

La conclusión de un Masters 1000 usualmente no se define un lunes, pero incluso antes de que la esperada, aunque finalmente inconclusa, final de Cincinnati entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner llegara a su fin, estos dos pilares del tenis masculino ya acaparaban la atención por algo distinto a lo que sucedía en el Lindner Family Tennis Center de Mason. Este abrupto final deja interrogantes sobre su participación en el US Open, donde el tenis mixto promete ser un espectáculo.

Dobles Mixto

Según el reportaje de El País, al finalizar el enfrentamiento entre el español y el italiano, con el puesto número uno del ranking ATP en juego, restaban menos de 24 horas para el inicio del cuadro de dobles mixto en el US Open, el último Grand Slam de la temporada, ubicado a tan solo 90 minutos de vuelo desde Ohio.

Con premios significativamente mayores a ediciones anteriores –ascendiendo de 200.000 dólares el año pasado a un millón para la pareja ganadora–, la Asociación de Tenistas de Estados Unidos ha convocado a un grupo selecto de estrellas: Carlos Alcaraz, Jannik Sinner (cuya condición física está por verse), Novak Djokovic, Naomi Osaka, Iga Swiatek, Mirra Andreeva, entre otros. La iniciativa, revelada en febrero, fue bien recibida por las figuras del circuito, quienes mayoritariamente aceptaron el desafío de compartir la cancha con jugadores del sexo opuesto. Se estima que el “impacto mediático” de esta edición será notablemente superior gracias a la presencia de figuras consolidadas y emergentes.

El anuncio estratégico se realizó con el objetivo de potenciar el interés y, especialmente, la asistencia del público durante la primera semana del torneo, conocida como la “fan week” debido a sus precios más accesibles. Alcaraz y Sinner, involucrados en la final de Cincinnati que terminó antes de lo previsto, tenían programados sus partidos de primera ronda en el dobles mixto de Nueva York para este lunes. El tenista murciano, haciendo pareja con la británica Emma Raducanu, con quien ha demostrado tener buena química fuera de la cancha, debería haber comenzado su participación contra el dúo conformado por Jessica Pegula y Jack Draper. Por otro lado, el italiano, junto a Katerina Siniakova, y como es habitual, ubicado en el lado opuesto del cuadro a Carlitos, tiene programado su encuentro de primera ronda contra Belinda Bencic y Alexander Zverev para este martes. Su participación, sin embargo, aún es incierta. La “logística de viajes” y el “estado físico” serán determinantes en su decisión.

Un factor a favor es el formato del torneo: solo dos días de competencia, con partidos cortos y en parejas. En contrapartida, se encuentra el escaso tiempo de descanso físico y mental antes del último Grand Slam del año. Con menos de un día de margen y un vuelo para recuperarse tras la batalla de Cincinnati, queda por ver qué decisión tomarán tanto Sinner como Alcaraz respecto a su participación en el dobles mixto, o si preferirán concentrar sus energías en el objetivo principal: el título individual del US Open. Si el español y el italiano optaran por no jugar, sus compañeras, Raducanu y Siniakova, se despedirían del torneo incluso antes de saltar a la cancha. El “atractivo económico” del torneo es indudable, pero la salud y el rendimiento deportivo son prioritarios.

En cualquier caso, no sería la primera vez que una pareja anunciada inicialmente no se concreta en el innovador cuadro final de Nueva York. Paula Badosa y Stefanos Tsitsipas fueron una de las duplas con las que la organización promocionó la idea en febrero, cuando aún mantenían una relación sentimental. Finalmente, tras anunciar su separación en julio, y después de considerar unirse a otros compañeros, ninguno de los dos participará en el torneo, una situación similar a la que han experimentado tenistas como Aryna Sabalenka y Grigor Dimitrov. Incluso Sinner, en un principio, fue emparejado con Emma Navarro, pero, en caso de jugar, saltará a la pista con otra mujer a su lado, Katerina Siniakova. La “volatilidad de las parejas” en este formato es una constante, demostrando que las dinámicas dentro y fuera de la cancha pueden influir en las decisiones finales.