El tope salarial de LaLiga impacta negativamente en las divisiones del FC Barcelona, particularmente en su plantel femenino.

La gestión financiera se ha convertido en un desafío constante para el FC Barcelona, especialmente en sus secciones deportivas, debido a las exigencias de LaLiga. La adaptación a las normas financieras ha supuesto recortes y salidas significativas en baloncesto y balonmano, y recientemente en el equipo femenino de fútbol. Esta situación ha generado inquietud sobre la sostenibilidad del modelo polideportivo del club y su capacidad para mantener la competitividad en todas sus disciplinas. La directiva busca soluciones para equilibrar las cuentas sin sacrificar el rendimiento deportivo, pero las limitaciones impuestas por el fair play financiero complican la tarea.

Fair play financiero, el principal reto del FC Barcelona.

“…según la investigación publicada por El País”, las secciones del FC Barcelona han debido ajustarse rigurosamente a las exigencias económicas del club y a las regulaciones financieras impuestas por LaLiga en los últimos años. Xavi O’Callaghan, responsable de deportes profesionales del FC Barcelona, ha señalado la complejidad de que la normativa de la liga de fútbol profesional controle al resto de las secciones.

El club aprobó un aval de siete millones de euros para corregir una desviación en la masa salarial no inscribible, “una medida” que, según O’Callaghan, se debió principalmente a la sección de fútbol masculino. Las secciones de baloncesto y fútbol femenino han cumplido con lo estipulado en la masa salarial asignada. El aval, crucial para el club, evitó que el primer equipo se viera perjudicado en la inscripción de jugadores. Esta inyección financiera, aunque necesaria incluso cumpliendo la norma 1:1, se focalizó en proteger al equipo de fútbol masculino, generando interrogantes sobre la distribución de recursos dentro del club. El Barcelona, como club polideportivo, debe considerar que sus diversas secciones están sujetas al Límite de Coste de Plantilla Deportiva (LCPD), que regula el gasto en deportistas y personal, desde salarios y primas hasta seguridad social y amortizaciones de fichajes.

El LCPD distingue entre masa salarial inscribible, que incluye a jugadores del primer equipo y cuerpo técnico principal, y masa salarial no inscribible, que abarca al resto del personal, el fútbol formativo, el Barça B y todas las secciones deportivas. La junta directiva, basada en la masa salarial total establecida por LaLiga y los salarios inscribibles, es la que asigna los límites a cada sección. La temporada pasada, el club manejó 91 millones de masa salarial no inscribible, con el fútbol masculino ocupando un tercio. El resto se distribuyó entre baloncesto (31,5 millones), fútbol femenino (13,75 millones), balonmano (7,5 millones), fútbol sala (cuatro millones) y hockey patines (dos millones). Para la presente temporada, la masa salarial no inscribible aumentará a 95 millones, con 56 millones destinados a las secciones, 6,2 millones para Barça Academy y 32 millones para el fútbol masculino no inscribible. El baloncesto verá reducido su presupuesto a 28,750 millones, mientras que el fútbol femenino aumentará en un millón, manteniendo su presupuesto. Este esquema financiero refleja las prioridades del club y las restricciones impuestas por LaLiga, afectando directamente a la planificación y competitividad de las secciones. “La estructura del presupuesto” muestra cómo se prioriza el fútbol masculino sobre otras disciplinas.

El equipo femenino ha experimentado seis salidas este verano, afectando a la profundidad de la plantilla, incluyendo nombres como Fridolina Rolfö, Ellie Roebuck y Jana Fernández. Algunas salidas se debieron a decisiones deportivas, mientras que otras fueron por motivos personales, pero la necesidad económica del club siempre está presente. O’Callaghan explicó que, a pesar del crecimiento del fútbol femenino, el mercado también evoluciona, lo que exige mayores inversiones para mantener a las jugadoras clave. La estrategia actual implica ser más selectivo y potenciar la cantera para optimizar el rendimiento dentro del presupuesto asignado de 13,75 millones. Jugadoras importantes como Cata Coll, Alexia Putellas y Mapi León finalizan contrato la próxima temporada, lo que añade presión financiera al club. Mientras en España el equipo femenino suma a la hora de cuadrar las cuentas, ligas como la Premier League permiten que el fútbol femenino deduzca gastos del masculino, una situación que, según O’Callaghan, podría cambiar con movimientos en la liga femenina de fútbol para que no compute en el límite salarial. “Las limitaciones económicas” impactan directamente en la plantilla y en la capacidad de retener talento.

O’Callaghan reconoció que se sienten en desventaja debido a la expansión del baloncesto en mercados como Oriente Medio y el auge de la Premier League en el fútbol femenino, lo que dificulta mantener el nivel competitivo. El compromiso del club, según el directivo, es seguir siendo competitivos a pesar de las restricciones. La temporada pasada, ninguna sección ganó un título europeo, algo inédito en siete años. El Barcelona, fiel a su identidad polideportiva, buscará revertir esta situación, aunque el límite salarial imponga desafíos significativos. La disparidad entre las ligas dificulta mantener el nivel de competitividad, resaltando “la desventaja competitiva” frente a otros clubes.