Nutricionistas sugieren este desayuno peruano para mantener un peso saludable

En la búsqueda constante de opciones saludables para iniciar el día, dos alimentos andinos resaltan en la mesa peruana: la avena y la quinua. Ambos, con una reputación global como “superalimentos”, ofrecen una variedad de beneficios nutricionales que los convierten en opciones populares para el desayuno. Sin embargo, comprender sus diferencias y particularidades es clave para elegir la opción más adecuada según las necesidades individuales. Tradicionalmente, el desayuno peruano ha variado según la región, incluyendo desde panes artesanales y tamales hasta caldos sustanciosos, pero la creciente conciencia sobre la salud ha impulsado la adopción de alternativas como la avena y la quinua, fáciles de preparar y ricas en nutrientes.

Según la investigación publicada por El Comercio, la elección entre avena y quinua para el desayuno depende de las necesidades y objetivos nutricionales individuales. El reportaje destaca las propiedades únicas de cada alimento, subrayando la importancia de considerar factores como el contenido proteico, el índice glucémico y los beneficios específicos para la salud.

La avena, un cereal integral de la familia de las gramíneas, destaca por su riqueza en carbohidratos complejos, fibra soluble e insoluble, proteínas y grasas saludables. Asimismo, aporta vitaminas del complejo B, vitamina E y minerales esenciales como hierro, zinc, fósforo y potasio. La quinua, por otro lado, es una semilla andina que sobresale por su alto contenido proteico, con un perfil completo de aminoácidos esenciales. Adicionalmente, ofrece grasas poliinsaturadas, fibra, vitaminas (especialmente la E) y minerales como hierro, calcio, magnesio, fósforo y potasio, junto con valiosos compuestos antioxidantes. La producción de quinua en Perú se ha incrementado significativamente en las últimas décadas, impulsada por la demanda internacional y el reconocimiento de sus propiedades nutricionales.

Si bien ambos alimentos comparten similitudes en cuanto a su aporte de proteínas y carbohidratos, existen diferencias notables en su composición detallada. La quinua sobresale por su calidad proteica superior, ya que contiene todos los aminoácidos esenciales, incluyendo lisina y metionina, que suelen ser limitantes en otros cereales y legumbres. La avena, en cambio, destaca por su contenido de fibra soluble, especialmente los beta-glucanos, que contribuyen a la salud cardiovascular y a la regulación del azúcar en la sangre. Además, es una buena fuente de hierro, magnesio, zinc y vitaminas del grupo B y E. El consumo per cápita de avena en el Perú ha aumentado en un 15% en los últimos cinco años, según datos del Ministerio de Agricultura y Riego.

El índice glucémico (IG) es otro factor a considerar. La avena puede tener un IG bajo o alto, dependiendo de su preparación, mientras que la quinua tiende a mantener un IG bajo, lo que significa que libera carbohidratos de forma gradual, proporcionando energía sostenida y evitando picos de glucosa en la sangre. Esta característica la convierte en una opción favorable para personas con diabetes o resistencia a la insulina. En términos calóricos, la quinua y la avena presentan valores similares, con alrededor de 350 kcal por cada 100 gramos. El Perú es uno de los principales productores de quinua a nivel mundial, junto con Bolivia y Ecuador.

La elección entre avena y quinua no debe interpretarse como una exclusión mutua, sino como una oportunidad para diversificar la dieta y aprovechar los beneficios únicos de cada alimento. La quinua, con su mayor contenido proteico, puede ser ideal para controlar el apetito y promover la saciedad, mientras que la avena, con su fibra, contribuye a la salud intestinal y cardiovascular. Ambos son adecuados para niños, adultos mayores, gestantes y deportistas, ya que proporcionan energía sostenida y tienen un bajo índice glucémico. La versatilidad culinaria de la avena y la quinua permite incorporarlas en una amplia variedad de recetas dulces y saladas, desde desayunos hasta platos principales.

Para aquellos que buscan controlar el colesterol o la glucemia, la avena puede ser la opción prioritaria, gracias a sus beta-glucanos. Por otro lado, si el objetivo es aumentar la ingesta proteica y mineral, la quinua destaca por su perfil nutricional superior. En el caso de personas con enfermedad celíaca, es fundamental asegurarse de que la avena esté certificada como “libre de gluten” para evitar la contaminación cruzada. En última instancia, la mejor estrategia es alternar o combinar avena y quinua, junto con otros granos andinos como la kiwicha o la cañihua, para asegurar un aporte completo y equilibrado de nutrientes. La quinua orgánica peruana ha ganado popularidad en los mercados internacionales, especialmente en Europa y Norteamérica.

En resumen, tanto la avena como la quinua son excelentes opciones para un desayuno saludable y nutritivo. La elección entre ambas dependerá de las necesidades y objetivos individuales, así como de las preferencias personales. Lo importante es incorporarlas en una dieta equilibrada y variada, junto con otros alimentos saludables, para promover una buena salud y bienestar general. No hay que olvidar que un desayuno completo y equilibrado debe incluir carbohidratos complejos, proteínas, grasas saludables y frutas o verduras para sumar vitaminas, minerales y fibra extra.