La creciente disponibilidad de aplicaciones que generan imágenes falsas de desnudos mediante inteligencia artificial ha reavivado el debate sobre la publicación de fotografías de niños y adolescentes en redes sociales, advirtieron especialistas en seguridad digital y protección infantil.
De acuerdo con investigaciones recientes, las denominadas nudifier apps —capaces de producir imágenes sexualizadas a partir de una sola foto— son cada vez más accesibles y económicas, con opciones de uso gratuito y planes de suscripción que pueden producir cientos de imágenes falsas por pocos dólares. Organizaciones como Indicator han identificado al menos 85 de estos sitios activos, con ingresos estimados de hasta 36 millones de dólares anuales.
Aplicaciones accesibles y leyes insuficientes
Según Alexios Mantzarlis, fundador de Indicator, “cualquier persona con acceso a internet puede ser víctima o perpetrador”. Aunque en Estados Unidos se aprobó la Take It Down Act, que tipifica como delito la publicación de desnudos falsos sin consentimiento, la norma no prohíbe el funcionamiento de las plataformas que generan dichas imágenes. Varias de estas empresas operan desde el extranjero, lo que dificulta su fiscalización.
Meta —matriz de Facebook e Instagram— informó que ha iniciado acciones legales contra desarrolladores de este tipo de aplicaciones, además de compartir información sobre ellas con la Tech Coalition, integrada por compañías como Google y Microsoft. Sin embargo, expertos advierten que las restricciones en publicidad no evitan que los programas sigan circulando en la web.
Privacidad y riesgos adicionales
De acuerdo con Sarah Gardner, fundadora de The Heat Initiative, incluso el uso de cuentas privadas no garantiza la protección total, pues “en la mayoría de los casos de abuso, el agresor conoce a la víctima”. Un antecedente citado ocurrió en Riverton, Utah, donde fotos compartidas solo con familiares en Facebook terminaron en sitios de pornografía.
Otros riesgos incluyen la exposición de datos personales que pueden ser utilizados para robo de identidad. La autora Leah Plunkett, en su libro Sharenthood, advierte que publicaciones aparentemente inocuas —como fotos de cumpleaños— revelan fechas y detalles útiles para ciberdelincuentes. La Comisión Federal de Comercio de EE. UU. reporta un aumento del 40 % en casos de robo de identidad infantil entre 2021 y 2024.
Alternativas seguras
Especialistas recomiendan evitar la publicación de imágenes de menores en redes y optar por canales privados y cifrados, como el envío por mensajería directa a familiares o el uso de álbumes digitales compartidos en servicios seguros. También señalan la importancia de que las instituciones educativas pidan autorización antes de publicar imágenes de estudiantes.
El debate sobre el llamado sharenting —compartir contenido de hijos en línea— se mantiene abierto. Para los expertos, la irrupción de la inteligencia artificial convierte esta práctica en una decisión que debe evaluarse con mayor cautela, priorizando siempre la seguridad y la privacidad de los menores.




