Según la investigación publicada por el diario El Comercio, la decisión de Nvidia y AMD se materializó tras un encuentro entre el CEO de Nvidia, Jensen Huang, y el expresidente estadounidense Donald Trump en Washington.
El acuerdo, que ha sido ampliamente cubierto por medios como Financial Times, Bloomberg y The New York Times, establece un nuevo precedente en el mercado tecnológico. La administración estadounidense busca, a través de este mecanismo, ejercer mayor control sobre la exportación de tecnología sensible y asegurar una porción de los beneficios generados por la venta de chips de IA al mercado chino. El impacto de la inteligencia artificial es innegable y se espera que transforme la economía mundial, como lo demuestra la reciente valorización de Nvidia, que superó los 4 billones de dólares en julio, consolidándose como líder en la fabricación de los chips cruciales para este sector.
Estados Unidos ha argumentado razones de seguridad nacional para justificar las restricciones a la exportación de semiconductores de Nvidia a China. Sin embargo, Nvidia había anunciado previamente que Washington le permitiría vender a China el chip “H20”, una versión menos potente diseñada específicamente para ese mercado. Reportes indican que el Departamento de Comercio ya ha comenzado a emitir las licencias necesarias para la venta de estos chips, aunque la AFP no ha podido confirmar esta información de manera independiente.
De manera similar, AMD también se ha comprometido a pagar un 15% de sus ingresos por las ventas de sus chips MI308 a China, productos que inicialmente habían sido prohibidos para su exportación al país asiático. La administración Trump ha implementado aranceles con el objetivo de corregir desequilibrios comerciales, repatriar la manufactura y presionar a gobiernos extranjeros para que modifiquen sus políticas comerciales.
Este acuerdo entre Nvidia, AMD y el gobierno estadounidense podría generar ingresos federales de hasta 2.000 millones de dólares, según estimaciones del New York Times, representando una nueva fuente de ingresos para las arcas del gobierno. Asimismo, la administración de Trump impuso recientemente un arancel del 100% a varias importaciones de semiconductores, con excepciones para aquellas empresas que anuncien inversiones significativas en territorio estadounidense. Este conjunto de medidas refleja una estrategia concertada para fortalecer la posición de Estados Unidos en el mercado global de semiconductores y garantizar su liderazgo en la carrera por el dominio de la inteligencia artificial.




