PERIODISMO DE OPINIÓN CON ARGUMENTO Y VALENTÍA

Por: Arlindo Luciano Guillermo

Cuando le pedí una sugerencia a Eloy Jáuregui, sobre un libro de periodismo, me dijo ipso facto: “Los cínicos no sirven para este oficio de Ryszard Kapuscinski. Ahí está la cátedra del buen periodismo”. Entendí que hacer periodismo es más que informar y comunicar hechos y sucesos cotidianos de interés público. Exige mucho más. La información para el destinatario, quien tiene el derecho de ser informado decentemente, exige transparencia, independencia y libertad, sin censura, tergiversación ni manipulación. Según Kapuscinski, el periodismo demanda tres “elementos específicos muy importantes”: 1. Cierta disposición a aceptar el sacrificio de una parte de nosotros mismos. 2. Actualización y el estudio constante son la conditio sine qua non. 3. No considerarlo como un medio para hacerse rico. Una lección de periodismo, vocación de servicio, pasión, ética y responsabilidad.

Los comentarios sobre El poder desnudo. Columnas sobre geopolítica y manipulación mediática (2018-2024) [Edit. Marcolatera, 2024, 257 págs.] de Daniel Espinosa, columnista del semanario Hildebrandt en sus Trece, “aguafiestas ilustrado”, dice lo que otros callan adrede, están ausentes en diarios y revistas. ¿Por qué la indiferencia? ¿Por qué no se dieron el afán de leer y escribir una reseña? Es un libro incómodo, antipático, ataca el statu quo del establishmentpolítico, intereses económicos de la prensa corporativa, esa que encubre, se colude con el poder político a cambio de prebendas y beneficios pecuniarios, que acusa de conspirador, caviar o “terruco” a quienes opinan y cuestionan el sistema político imperante. No es lo mismo ser periodista que propagandista, youtuber, influencer o publicista. El ChatGPT respondió: “Entiendo que te gustaría explorar un aspecto específico del libro El poder desnudo. Hasta ahora, no he encontrado reseñas críticas profundas (…) que evalúen argumentación, estilo, rigor o perspectivas del autor”. En la plataforma digital Lima es escena se lee: “Daniel Espinosa, agudo observador del escenario internacional, nos presenta una selección de sus columnas publicadas entre 2018 y 2024 en el semanario Hildebrandt en sus Trece, espacio que se ha convertido en su trinchera para desnudar al poder, siempre arropado con los vestidos que le provee una prensa complaciente o abiertamente propagandista”. En el prólogo, César Hildebrandt escribe: “No queda títere con cabeza cuando Espinosa pasa la guadaña. No hay farsa pomposa que no se sienta amenazada ni héroe de cartón que no experimente algún miedo. Años atrás, cuando la prensa no estaba atada a los grandes intereses, columnas como las que Espinosa escribe eran relativamente frecuentes. Hoy, en cambio, sus textos son deliciosamente insólitos. Ante el coro masivo de la derrota, la resignación y la complicidad, voces como la de Espinosa nos devuelven la esperanza de imaginar que no todo está perdido y que lo primero que hay que hacer es lo que él hace semanalmente: contarnos la verdadera historia, derribar a los fabuladores, alejarnos de las trampas”. El poder desnudofue presentado en la FIL el 21 de julio de 2024. Ni Caretas ni El Comercio ni La República ni Perú 21 ni El País le dedicaron algunos renglones. César Hildebrandt hizo una escuetísima recomendación en TikTok. Con que el libro tenga lectores es suficiente. Hay libros que provocan, alergia, tirria, repugnancia, complicidad, amnesia y prohibición como en la inquisición.

El poder desnudo contiene 50 columnas de opinión, agrupados en siete secciones. Centra el espíritu crítico, investigación periodística, lectura interpretativa de libros, plataformas digitales, casos emblemáticos, documentales, etc., el análisis perspicaz y la argumentación sólida en temas de actualidad y de trascendencia pública e histórica: la manipulación de la información con fines políticos y comerciales, golpes de Estado, ocultamiento de la verdad e impunidad, conflictos sociales, guerras y masacres de civiles, desenmascaramiento de líderes (“Un nazi en el parlamento canadiense”) y actores políticos con grueso prontuariado delictivo y violación de derechos humanos. Cuatro textos se refieren a la salvaje arremetida contra ciudadanos gazatíes. Escribe: “¡Ahora quieren que el mundo crea que cualquier exceso cometido por Hamás desvirtúa la lucha palestina y justifica el castigo colectivo contra la Franja de Gaza! La prensa internacional pretende voltear el tablero para justificar la respuesta brutal de Netanyahu y su camarilla de racistas, quienes -en lenguaje nazi- inmediatamente avisaron que barrerían con Gaza y con los “animales humanos” que la habitan” (“Hamás, una criatura de Israel”). “En democracia teledirigida”, dice: “Todos los propietarios de los grandes medios periodísticos, tanto conservadores como liberales, colaboraron íntimamente con el Estado profundo y sus agentes, prestando los nombres de sus diarios para infiltrar espías en otros países y facilitándoles las filmaciones y reportes que sus reporteros hacían en las naciones de especial interés para la geopolítica estadounidense”. Tres textos se ocupan de Julian Assange, “hacker australiano”, fundador de WikiLeaks. “El silencio de la gran prensa con respecto al martirio de Julian Assange es idéntico al observado con respecto a los 68 periodistas que han sido asesinados en la Franja de Gaza…” (“Nuestra libertad de prensa en Belmarsh”). Las 18 columnas de “Guerras, revoluciones, golpes, masacres y genocidios” demuestran barbarie y desprecio por la democracia, la libertad y la autoestima social: 43 estudiantes secuestrados y asesinados por la policía en Ayotzinapa; “falsos positivos”, civiles asesinados para ser disfrazados como guerrilleros para cobrar bonos; fortuna sin pagar impuestos y demagogia de Sebastián Piñera, expresidente de Chile; genocidio en Ruanda; fosas comunes en Canadá; asesinato del presidente haitiano Juvenel Moisel; falso ataque químico a Siria; fracaso de EE. UU enAfganistán; masacre de manifestantes ucranianos en la plaza principal de Kiev; “guerra contra el terror”, luego del ataque de las Torres Gemelas; cobarde ataque terrorista de ISIS-K, en el Crocus City Hall en Moscú. En “Todos los hombres del pederasta”: se lee: “Hasta un lingüista y disidente político Noam Chomsky se ha visto envuelto en la trama de Jeffrey Epstein, el influyente pederasta que volaba por el mundo con príncipes y presidentes en su propio jet privado, el infame “Lolita Express””.

Daniel Espinosa advierte que el pensamiento crítico, el interés legítimo y legal por revelar la verdad y la disensión democrática garantizan la vigencia de una sociedad plural y abierta. El periodismo independiente, veraz y creíble, aquel que se atreve a decir la verdad de los hechos es garantía de una confiable información para los ciudadanos; lo demás es engaño y manipulación de conciencias. Mientras haya periodistas como Daniel Espinosa, los lectores tendremos oportunidades de ver de otra manera, tener otra versión de los hechos. En dictaduras y autoritarismos, se ve la realidad desde una sola perspectiva. Leí El poder desnudo sin procrastinar.