Samira Aidil Advíncula Amaya
Las palomas forman parte del paisaje de muchas ciudades del mundo. En Huánuco, como en muchas otras regiones del Perú, estas aves viven en plazas, techos, campanarios y mercados, acompañando el día a día de las personas. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar de dónde vienen, por qué están aquí y cuál es su situación actual.
Cómo llegaron las palomas al Perú
Las palomas que hoy conocemos no son originarias del continente americano. En realidad, vienen de Europa, Asia y el norte de África. Fueron los españoles quienes las trajeron al Perú durante la época colonial, en el siglo XVI.
Al principio, las palomas se criaban como aves domésticas. Eran una fuente de alimento, ya que su carne era consumida por las familias. También se aprovechaba su estiércol como abono para los cultivos, e incluso, en algunos casos, se usaban como mensajeras, pues tienen un gran sentido de orientación y podían llevar mensajes a largas distancias.
Con el tiempo, algunas palomas escaparon o fueron liberadas y comenzaron a adaptarse a la vida en libertad. Gracias a su capacidad para encontrar alimento y refugio, se multiplicaron y colonizaron diferentes ciudades del país.
Cómo llegaron las palomas a Huánuco
En Huánuco, las palomas llegaron probablemente poco después de la llegada de los españoles a la región. Es posible que vinieran con los comerciantes y misioneros que se establecieron en la zona.
El clima templado de Huánuco, junto con sus edificios de piedra, iglesias y plazas, ofrecía el lugar perfecto para que estas aves se adaptaran y vivieran cómodamente. Los techos, campanarios y balcones se convirtieron en sus hogares, y las plazas les ofrecían alimento gracias a los restos que dejaban las personas.
Con el paso de los años, las palomas dejaron de ser criadas como animales domésticos y pasaron a formar parte de la fauna urbana.
Por qué las personas olvidaron cuidar de las palomas
Durante la época colonial y gran parte del siglo pasado, las palomas eran vistas como un recurso útil y se les brindaba cuidado, aunque fuera mínimo. Sin embargo, con el avance de la tecnología, la llegada de nuevos alimentos y la pérdida de costumbres antiguas, dejaron de tener la misma importancia.
Ya no se necesitaban para mensajería ni como una fuente importante de carne. Poco a poco, las palomas fueron quedando a su suerte, buscando comida en la basura o en lo que encontraban en las calles.
A esto se suma que no existen políticas públicas ni programas municipales que manejen de forma responsable su población y bienestar. Así, estas aves pasaron de ser valoradas a ser ignoradas o incluso rechazadas.
El peligro que tienen las palomas en vivir en la ciudad de Huánuco
Aunque pueda parecer que la ciudad es un lugar seguro para ellas, en realidad, las palomas enfrentan muchos peligros:
- Alimentación inadecuada: muchas veces comen pan duro, arroz viejo o comida en mal estado, lo que les causa problemas de salud.
- Contaminación: respiran aire con polvo y humo, y beben agua de charcos o canales sucios.
- Enfermedades: pueden contraer y transmitir parásitos y bacterias.
- Hostilidad humana: algunas personas las espantan o les dan veneno para disminuir su sobrepoblación, destruyen sus nidos o les hacen daño porque las consideran sucias.
- Falta de refugios seguros: la modernización de edificios y plazas ha reducido los espacios donde pueden anidar.
Las personas consideran una plaga a las palomas
En Huánuco, la opinión sobre las palomas está dividida. Para algunos, son parte del encanto de la ciudad y un símbolo de vida en las plazas. Sin embargo, para otros son vistas como una plaga, principalmente por la suciedad que generan con sus excrementos, que pueden manchar monumentos y edificios.
La falta de un control adecuado de su población ha provocado que, en algunos lugares, su número crezca de manera desordenada, lo que aumenta la percepción negativa que algunas personas tienen hacia ellas.
Cómo cuidar a las palomas hoy en día
- No se trata de volver a criarlas como antes, pero sí de encontrar un equilibrio que permita convivir con ellas de forma sana y responsable:
- Crear palomares controlados en plazas o zonas específicas, donde se les pueda dar alimento limpio y vigilar su salud.
- Evitar darles comida inadecuada como pan, galletas o restos grasosos, ya que eso les perjudica. Lo ideal sería ofrecerles granos y semillas.
- Campañas de educación ciudadana para que la gente entienda cómo cuidar la fauna urbana sin afectar la limpieza de la ciudad.
- Control ético de la población usando métodos como anticonceptivos para aves, evitando el exterminio.
- Proteger sus espacios de descanso, dejando algunos lugares donde puedan anidar sin dañar infraestructuras importantes.
DATO
Las palomas han estado presentes en Huánuco desde hace siglos, acompañando la historia y el desarrollo de la ciudad. Aunque hoy enfrentan abandono y rechazo, también es posible cambiar la forma en que convivimos con ellas. Un manejo responsable no solo protegería a estas aves, sino que también ayudaría a mantener la limpieza y la salud pública. Al final, las palomas son un recordatorio vivo de cómo los animales pueden adaptarse a nosotros, pero también de nuestra responsabilidad de cuidar aquello que alguna vez trajimos a nuestro hogar.




