La controversia diplomática entre Perú y Colombia ha escalado tras las recientes declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, quien ha puesto en tela de juicio la soberanía peruana sobre la isla de Santa Rosa, en Loreto. Este diferendo, que se suma a la ya tensa relación bilateral, tiene su origen en la creación del distrito de Santa Rosa por parte del gobierno peruano, acto que Petro considera una violación del Protocolo de Río de Janeiro. La situación plantea serias interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre ambas naciones y la estabilidad en la región fronteriza amazónica, un área históricamente sensible y marcada por dinámicas complejas de comercio y seguridad.
Según la investigación publicada por El Comercio, el excanciller Eduardo Ferrero Costa ha salido al frente para defender la posición peruana y criticar la postura del mandatario colombiano.
Ferrero Costa, con una vasta experiencia en política exterior, sostiene que las acusaciones de Petro son infundadas y carecen de sustento legal. Argumenta que la soberanía peruana sobre la isla de Santa Rosa está plenamente respaldada por tratados internacionales vigentes, como el Tratado Salomón-Lozano de 1922, que definió las fronteras entre Perú y Colombia, y el tratado de 1934, que reafirmó la validez del acuerdo limítrofe tras el conflicto de Leticia. Según el excanciller, la creación del distrito de Santa Rosa es un acto legítimo del Estado peruano sobre un territorio que históricamente ha sido parte de su jurisdicción, con población peruana establecida.
En ese sentido, Ferrero Costa considera que Petro está utilizando esta controversia para desviar la atención de los problemas internos que enfrenta su gobierno en Colombia. Señala que la decisión de conmemorar la independencia colombiana en Leticia, en lugar de Bogotá o Boyacá, sugiere una estrategia para movilizar el sentimiento nacionalista y distraer la opinión pública de las investigaciones y cuestionamientos que pesan sobre su administración. Esta lectura política del conflicto es un elemento clave para entender la dinámica actual entre ambos países.
El excanciller subraya que existen canales diplomáticos establecidos para resolver cualquier diferencia entre Perú y Colombia, como la Comisión Mixta Permanente para la Inspección de la Frontera colombo-peruana. Sin embargo, insiste en que no hay nada que negociar en este caso, ya que la soberanía peruana sobre la isla de Santa Rosa está claramente definida por los tratados internacionales. Asimismo, lamenta que, desde el inicio del gobierno de Dina Boluarte, Petro haya mantenido una actitud hostil hacia el Perú, lo que ha complicado aún más las relaciones bilaterales.
Respecto a las preocupaciones de Petro sobre el impacto de la creación del distrito de Santa Rosa en el puerto de Leticia, Ferrero Costa las califica de inexactas. Asegura que el Perú no tiene intención de perjudicar a Leticia y que siempre ha respetado el derecho de libre navegación establecido en los tratados. De esta manera, desmiente las afirmaciones del mandatario colombiano y busca tranquilizar a la población de la región fronteriza.
Finalmente, Ferrero Costa respalda la enérgica protesta del gobierno peruano ante las declaraciones de Petro y considera que es fundamental mantener una postura firme en defensa de la soberanía nacional. No obstante, aboga por evitar una escalada del conflicto y mantener la comunicación a través de los canales diplomáticos. Reconoce que mientras Petro permanezca en el poder, será difícil restablecer plenamente las relaciones bilaterales, pero confía en que, a través del diálogo y el respeto mutuo, se puedan superar las diferencias y construir un futuro de cooperación entre Perú y Colombia.




