Hamilton expresa su frustración e impotencia.

El recorrido de Lewis Hamilton en la Fórmula 1 se extiende ya a 19 temporadas, un lapso que representa prácticamente la mitad de su vida, marcando una era de transformación tanto para el piloto como para el deporte motor. Desde su irrupción en 2007, desestabilizando la jerarquía establecida por Fernando Alonso en McLaren, Hamilton ha evolucionado hasta convertirse en un icono global, trascendiendo los límites de los circuitos. Su impacto se ha sentido tanto en la pista como fuera de ella, abriendo camino a la diversidad y defendiendo causas sociales. En el presente, a sus 40 años, se enfrenta a un nuevo desafío en Ferrari, buscando reavivar la llama de la victoria.

Legado deportivo y personal.

La trayectoria del piloto británico ha estado llena de hitos, según el reportaje de El País. Desde aquel debut que presagiaba un futuro brillante, nadie imaginó la magnitud de su impacto. Con un palmarés que incluye siete títulos mundiales, más de 100 victorias (105), el doble de podios (202) y 104 poles, Hamilton ostenta los récords más impresionantes del deporte. Su llegada a la Fórmula 1 no solo marcó el inicio de una carrera legendaria, sino que también rompió barreras al convertirse en el primer piloto negro en la historia. En 2008, se consagró como el campeón más joven, desafiando las expectativas y redefiniendo los límites del éxito. Su paso a Mercedes en 2013 fue visto con escepticismo por muchos, pero seis campeonatos posteriores demostraron su visión estratégica y su capacidad para construir un legado imborrable.

El Gran Premio de Hungría, que se celebra a las afueras de Budapest, marca la última parada antes del receso de verano. Este año, Hamilton llega a esta cita en un momento crucial de su carrera. Su primera temporada en Ferrari ha estado marcada por la dificultad, evidenciando el peor arranque de su trayectoria. En las 13 carreras anteriores, no ha logrado subir al podio, una situación sin precedentes en su historial. La clasificación en Hungaroring tampoco fue favorable, ubicándolo en el puesto 13, muy por detrás de su compañero Charles Leclerc, quien consiguió la pole position. “Me siento inútil. No es un problema del coche, porque está en la pole. Probablemente haya que cambiar al piloto”, declaró Hamilton, reflejando su frustración. Esta autocrítica evidencia la presión que se autoimpone y las expectativas que tiene sobre su desempeño en Ferrari.

La comparación con Leclerc en las sesiones de clasificación muestra una clara desventaja para Hamilton, con un marcador de 10 a 4 a favor del monegasco. En la tabla general, Leclerc se sitúa quinto, un puesto por delante de Hamilton, quien acumula 30 puntos menos. “Lo estoy pasando muy, muy mal con el equilibrio del monoplaza. Mis sensaciones son muy distintas a las de los años precedentes”, comentó Hamilton después de los entrenamientos en Hungaroring, un circuito que históricamente ha sido favorable para él, con ocho victorias, el doble que Michael Schumacher. La reciente renovación del contrato de Fred Vasseur como director de Ferrari busca inyectar estabilidad al equipo, cerrando la puerta a posibles movimientos de Christian Horner, quien fue despedido de Red Bull. Vasseur, conocido por su pragmatismo, se ha consolidado al frente de una escudería marcada por la política interna y las luchas de poder.

La llegada de Hamilton a Ferrari generó grandes expectativas en el mundo del motor, pero hasta ahora, los resultados no han estado a la altura. El equipo no ha logrado diseñar un monoplaza que compita con los McLaren, y Hamilton no ha podido representar una amenaza para su compañero Leclerc. A pesar de las dificultades, Hamilton mantiene una actitud profesional, aunque sus declaraciones reflejan la complejidad de su adaptación. “Esto es un proceso. Sabíamos que no iba a ser fácil”, repite, como un mantra. Sus palabras transmiten una aceptación de la derrota con dignidad, sin excusas ni sorpresas, como si supiera que este primer año sería un desafío. Ferrari continúa prometiendo mejoras, mientras que Hamilton lidia con sus propias dudas. La escudería italiana ha ganado 16 campeonatos de constructores, demostrando un potencial que aún no se ha visto reflejado en la era Hamilton.