Marchand supera con creces la marca de Lochte en 200 metros combinados.

El mundo de la natación presenció un momento histórico cuando Léon Marchand, el joven prodigio francés, destrozó el récord mundial de los 200 metros estilos. Este logro no solo consolida su posición como uno de los nadadores más versátiles y veloces del planeta, sino que también plantea interrogantes sobre el impacto de las condiciones de la piscina en el rendimiento deportivo. Su actuación en Singapur ha redefinido los estándares de la prueba.

Según el reportaje de El País, la demolición del récord de Ryan Lochte, que databa de los Mundiales de 2011, fue una sorpresa incluso para el propio Marchand. El francés, de 23 años, logró un tiempo de 1 minuto 52,69 segundos, superando en más de un segundo la anterior marca de 1 minuto 54,00 segundos.

El camino hacia este récord, sin embargo, no estuvo exento de desafíos. Tras una intensa temporada olímpica, Marchand optó por un programa de entrenamiento más ligero, aconsejado por su entrenador Bob Bowman. Esta decisión estratégica, que implicó dejar de lado pruebas como los 200 metros mariposa y 200 metros braza, permitió a Marchand concentrarse en las pruebas de estilos y, aparentemente, “refrescar sus músculos”. Bowman, conocido por su enfoque metódico y su capacidad para optimizar el rendimiento de sus atletas, vio en esta reducción de la carga de trabajo la clave para liberar el potencial de Marchand.

Un factor crucial en el éxito de Marchand en Singapur fue la “profundidad de la piscina”. A diferencia de la piscina de La Défense en París, que tuvo que ser adaptada debido a limitaciones estructurales, la piscina en Singapur contaba con la profundidad reglamentaria. Esta diferencia, aparentemente sutil, tuvo un impacto significativo en la hidrodinámica de la piscina, reduciendo las turbulencias y permitiendo a los nadadores deslizarse con mayor facilidad. La física de fluidos explica cómo las ondas subacuáticas rebotan en el fondo de la piscina, creando resistencia y afectando la velocidad de los nadadores. La piscina de París, al ser menos profunda, generaba un “oleaje” que dificultaba el avance de los competidores. Este aspecto, a menudo pasado por alto, subraya la importancia de las condiciones ambientales en el deporte de alto rendimiento.

Además del factor físico, es importante destacar el aspecto económico. La federación internacional de natación ofrece un premio de 30.000 dólares por batir un récord mundial. Marchand, al pulverizar la marca de Lochte, se embolsó esta suma y tiene la oportunidad de ganar otros 30.000 dólares si mejora su tiempo en la final. Este incentivo económico, sumado al prestigio deportivo, añade una motivación adicional para los atletas. La victoria de Marchand no solo representa un hito en su carrera y en la historia de la natación, sino que también subraya la importancia de la “preparación estratégica” y las condiciones óptimas para alcanzar el máximo rendimiento.