Según la investigación publicada por Gestión, la administración de Donald Trump justifica esta decisión argumentando un desequilibrio comercial desfavorable para Estados Unidos, así como la existencia de elevadas tarifas aduaneras y barreras no arancelarias impuestas por India.
La decisión de gravar con un 25% las importaciones indias se produce después de que Washington concediera una prórroga de 90 días a varios países, incluyendo India, con el objetivo de entablar negociaciones comerciales. Sin embargo, Trump ha manifestado que no se otorgarán nuevas prórrogas, evidenciando una postura inflexible en su estrategia comercial. Esta acción recuerda a las tensiones comerciales previas con China y la Unión Europea, donde la imposición de aranceles fue una táctica recurrente.
India se ha mostrado reticente a abrir su mercado a los productos agrícolas estadounidenses, lo que ha exacerbado las diferencias entre ambos países. De no llegar a un acuerdo, India se uniría a la lista de naciones que enfrentan altas tasas impositivas aduaneras por parte de Estados Unidos, como México, con un 30%, y Brasil, con un 50%. Esta situación podría impulsar a India a buscar nuevos socios comerciales y fortalecer alianzas con otros países emergentes.
Adicionalmente, Trump ha insinuado la posibilidad de aplicar una penalización extra al arancel del 25% debido a la compra de petróleo ruso por parte de India, en un contexto internacional marcado por las sanciones a Rusia y los llamados a detener la guerra en Ucrania. Esta potencial penalización ha generado incertidumbre y críticas por parte de la Federación india de organizaciones exportadoras, que demanda mayor claridad sobre los alcances y la aplicabilidad de dicha medida.
La política comercial de la administración Trump, caracterizada por el unilateralismo y la imposición de aranceles, ha sido objeto de controversia a nivel global. Sus detractores argumentan que estas medidas proteccionistas perjudican el libre comercio, elevan los precios para los consumidores y erosionan la confianza en el sistema multilateral de comercio. Por otro lado, sus defensores sostienen que los aranceles son una herramienta necesaria para proteger a las industrias nacionales y corregir los desequilibrios comerciales.
El futuro de las relaciones comerciales entre Estados Unidos e India dependerá de la capacidad de ambos países para encontrar puntos de convergencia y resolver sus diferencias a través del diálogo y la negociación. Sin embargo, la postura inflexible de la administración Trump y la resistencia de India a ceder en sus políticas comerciales sugieren que las tensiones podrían persistir en el corto y mediano plazo.




