Primera fase clínica en humanos comprueba seguridad y eficacia, abriendo camino a tratamientos personalizados sin cirugía
En una noticia que parece salida de la ciencia ficción, Japón ha iniciado los primeros ensayos clínicos en humanos de un fármaco revolucionario: la regeneración natural de dientes perdidos. “El fármaco que estimula el crecimiento de dientes humanos podría transformar la odontología y la vida de millones”, afirma literalmente la revista Nature al comentar el avance encabezado por el Dr. Katsu Takahashi, líder del Departamento de Odontología y Cirugía Oral en el Hospital Kitano de Osaka, en colaboración con la Universidad de Kioto y la empresa biotecnológica Toregem Biopharma.
La clave científica: el “interruptor” de los dientes
La investigación japonesa se sustenta en la identificación de una proteína, la USAG-1, que actúa como freno natural del crecimiento dental. “Descubrimos que la proteína USAG-1, sintetizada por un gen específico, impide que los brotes dentales latentes generen un tercer juego de dientes”, explica Takahashi en entrevista para AFP. El equipo nipón desarrolló un fármaco –denominado TRG-035, según Crown & Denture Solutions– capaz de bloquear selectivamente esa proteína, permitiendo así que los ‘brotes durmientes’ se activen y produzcan nuevos dientes de manera natural, una hazaña hasta entonces solo observada en reptiles y mamíferos exóticos.
De ratones a humanos: evidencia previa y primeros pasos en la clínica
El fármaco fue probado con éxito en animales como ratones y hurones, y los resultados fueron contundentes: la regeneración completa de dientes en pocas semanas, sin efectos adversos significativos. “La inyección con anticuerpos especiales es capaz de bloquear un gen y, con ello, impulsa el crecimiento de una tercera generación de dientes”, relata literal la revista Wired en español, que considera este avance como “el sueño de todo dentista” y el ‘santo grial’ de la odontología regenerativa actual.
El salto humano comenzó en octubre de 2024, cuando el Hospital Universitario de Kioto reclutó exclusivamente a adultos varones entre 30 y 64 años de edad que habían perdido, al menos, un molar. “La prioridad inicial es el escrutinio exhaustivo de la seguridad: el fármaco se administra por vía intravenosa y se observan meticulosamente efectos secundarios y primeras señales de regeneración”, reporta textualmente El Confidencial.
Estadísticas: ¿Por qué es tan relevante este avance para Japón y el mundo?
Japón enfrenta una problemática aguda ligada a la longevidad: el 90% de sus ciudadanos mayores de 75 años han perdido al menos un diente, y la periodontitis (49,4% de prevalencia en adultos) es la principal causa de edentulismo, por encima de la caries (cifras de la Asociación Dental Japonesa y PubMed). A nivel global, la Organización Mundial de la Salud estima que 2.000 millones de adultos padecen caries en dientes permanentes, y la pérdida dental se asocia tanto a problemas nutritivos como al deterioro de la autoestima y la interacción social.
La “Campaña 80:20”, lanzada por el Ministerio de Salud nipón, buscaba garantizar que al menos el 50% de los octogenarios conservaran 20 dientes propios en 2022: el objetivo se cumplió en 2016, aunque el reto sigue vigente ante el envejecimiento poblacional.
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¿Cómo será la revolución? Alternativa a implantes e impacto social
El impacto potencial de esta terapia –si la eficacia y seguridad se confirman– es revolucionario. Podría eliminar la necesidad de implantes, puentes o dentaduras, tratamientos que no solo resultan invasivos y costosos, sino en muchos casos incómodos o emocionalmente complejos para los pacientes. “Restaurar los dientes naturales tiene ventajas claras frente a soluciones artificiales, desde la funcionalidad a la integración ósea”, apunta Takahashi en La Nación y en reportes de El Confidencial.
La primera fase clínica busca comprobar seguridad en humanos adultos. Si los resultados son positivos, la siguiente etapa incluiría a niños entre 2 y 7 años con anodoncia congénita (ausencia genética de dientes), una condición que afecta a uno de cada 1.000 y para la que no existe tratamiento definitivo, según datos del propio grupo de Takahashi recogidos por Japan Times.
Opinión internacional: entusiasmo y cautela científica
El profesor Angray Kang, de la Universidad Queen Mary de Londres, declara sobre el estudio japonés: “Este trabajo es ilusionante y pionero; una apuesta científica valiente que puede cambiar la historia de la odontología si se mantiene el rigor clínico y la seguridad a largo plazo” (cita literal recogida por Laverdadnoticias y Gizmodo). El profesor Chengfei Zhang, de la Universidad de Hong Kong, subraya: “Los dientes regenerados deberán demostrar funcionalidad y estética antes de lanzarse a gran escala”, pidiendo paciencia ante los tiempos regulatorios y la complejidad del desarrollo humano.
El futuro próximo: plazos realistas y expectativas
Si se confirma la eficacia y seguridad de este fármaco, el equipo espera ofrecer el tratamiento en clínicas a partir de 2030, priorizando primero a las poblaciones con necesidades urgentes o condiciones genéticas específicas. “Queremos ayudar a quienes sufren por la pérdida o ausencia de dientes. Aunque ningún tratamiento ha ofrecido una cura permanente hasta la fecha, creemos que las expectativas de la gente por el crecimiento de dientes naturales son altísimas”, declara el propio Takahashi en RPP Noticias y El Español.
El consenso es de esperanza cautelosa: el éxito en animales y los primeros pasos clínicos en humanos abren una perspectiva inédita para millones de personas que sufren la pérdida dental, pero “no existe milagro sin ciencia. La seguridad y el largo plazo, junto con los resultados funcionales, serán la clave de la aceptación global”, zanja el informe especial de Nature y The Japan Times.




