La seguridad estuvo en el centro del extenso discurso presidencial del 2024, que se convirtió en el más largo del siglo XXI. Boluarte prometió una presencia policial ininterrumpida en las calles, una especie de manto de vigilancia que aliviaría la zozobra nacional frente a la criminalidad creciente.

Dina Boluarte: Las promesas incumplidas de su último Mensaje a la Nación en 2024

Seguridad ciudadana, Infraestructura y obras inconclusas: El legado pendiente que marcará la gestión de Boluarte

Informe Especial: Lo que dejó (y no dejó) el Mensaje a la Nación de Dina Boluarte

El 28 de julio de 2025 marca una fecha determinante para el imaginario nacional: Dina Boluarte pronuncia su último Mensaje a la Nación antes de su retiro presidencial programado para el 28 de julio de 2026. Lo que debería ser un acto de transparencia y perspectiva país, se ha convertido en un ritual donde la brecha entre la palabra y la acción parece ensancharse, dejando a la ciudadanía con más preguntas que certezas.

La Promesa de la Seguridad: Entre el Eslogan y la Realidad

La seguridad estuvo en el centro del extenso discurso presidencial del 2024, que se convirtió en el más largo del siglo XXI. Boluarte prometió una presencia policial ininterrumpida en las calles, una especie de manto de vigilancia que aliviaría la zozobra nacional frente a la criminalidad creciente. Sin embargo, esa promesa sigue siendo, para muchos peruanos, una ausencia cotidiana; el despliegue policial comprometido fue más un oasis retórico que una operatividad concreta.

El deterioro estructural de la Policía Nacional —vehículos fuera de servicio, agentes mal distribuidos— imposibilita cumplir con esa vigilancia 24/7. Incluso sus programas piloto de seguridad con reconocimiento facial en centros comerciales no lograron despegar, quedándose en la zona cero de la gestión pública. Los expertos del sector seguridad reconocen la falta de voluntad política y recursos, ingredientes básicos y ausentes para convertir el discurso en realidad.

Minería, Narcotráfico y la Lucha sin Frentes Claros

“El país requiere una lucha frontal contra la minería ilegal”, clamó Boluarte en 2024. Anunció cinco puestos policiales estratégicamente ubicados para proteger reservas naturales y comunidades indígenas. De esos cinco, hoy solo uno —Allpahuayo-Mishana— funciona, y los demás existen apenas como bases flotantes, mientras en regiones como Madre de Dios, Piura y la Amazonía, la minería y el narcotráfico avanzan sin un verdadero obstáculo policial.

La percepción de nula presencia estatal en el corazón de los conflictos ambientales y sociales fortalece la idea de una política que se consuma entre trámites y expedientes, pero que se desvanece en el terreno.

Boluarte enviaba un mensaje al Congreso de la República, esto mucho antes de su operación estética

Infraestructura: Promesas Edificadas sobre Arena

No pasó inadvertida la promesa de Boluarte sobre el nuevo complejo policial en Chancay, respaldado por una inversión que superaría los 84 millones de soles y prometía llegar al 45% de ejecución hacia julio de 2025. Sin embargo, hoy, ni la primera piedra se ha colocado; lo que abunda son trámites pendientes y un terreno que espera obras que solo existen en el papel.

Al mismo tiempo, la anunciada activación de la refinería de Talara —la obra energética más costosa del país— genera más escepticismo que confianza. El exministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, señala dudas profundas sobre la viabilidad financiera y pertinencia de inversiones multimillonarias de retorno incierto.

El Congreso Espera Más que Palabras

En vísperas del último mensaje presidencial ante el Congreso, la expectativa parlamentaria es baja, por no decir nula. Los legisladores consultados por El Comercio insisten en que el país necesita más que balances y adornos retóricos: claman por autocrítica, medidas claras y sinceridad. No basta con cifras sobre seguridad e inversión. La ciudadanía y los políticos exigen definición de obras concretas que quedarán listas antes del 2026, no solo una letanía de intenciones.

El Congreso demanda una tendencia clara en tres ejes:

  • Seguridad ciudadana real, con construcción efectiva de penales y despliegue operativo de fuerzas del orden.
  • Reactivación económica tangible, que no dependa de bonanzas externas ni promesas nunca aterrizadas.
  • Impulso inmediato al tren “Lima – Chosica”, con visión de futuro y beneficio palpable para millones de peruanos.

Inestabilidad, Incredulidad y Falta de Obras

La administración de Boluarte es criticada por la inestabilidad política y la ausencia de inversiones relevantes. Varios congresistas tildan el régimen de “frívolo”, recordando lapsus presidenciales polémicos, como acusaciones de aumento de sueldo y regalos cuestionables. Nadie en el hemiciclo parece confiar en la promesa de no interferir en futuras elecciones.

En materia de infraestructura, el malestar es palpable: no hay claridad sobre el legado de obras que Boluarte dejará. Los parlamentarios piden definiciones urgentes: ¿cuáles serán las tres infraestructuras emblemáticas que dejará este gobierno? La falta de respuesta real agudiza la sensación de un régimen que se apaga entre promesas incumplidas.

Temas Sociales: Salud, Educación y Justicia en la UTI

Si la seguridad es urgencia, la precariedad en salud, educación y justicia no escapa al foco de necesidades. Las brechas se amplían particularmente en las regiones, donde el Estado parece más ausente que nunca. Las bancadas insisten en la urgencia de priorizar estos rubros, siempre postergados, y de dejar a un lado las promesas para abordar acciones inmediatas y sostenidas.

¿Qué espera el país? Entre el escepticismo y la indignación

El ánimo nacional es escéptico. El mensaje presidencial se ha convertido en un eco lejano para quienes sufren los embates de la delincuencia, la crisis económica y la corrupción. Algunos congresistas son directos: “Debería renunciar, es lo único que valdría la pena escuchar”, destacan, en tono desafiante, señalando el profundo distanciamiento entre la clase política y la ciudadanía.

En el fondo, subyace el hartazgo por la alianza fáctica entre el Ejecutivo y el Congreso, una relación que, lejos de generar gobernabilidad, perpetúa el bloqueo de reformas estructurales.

La pirámide invertida del desencanto: De la esperanza al hartazgo

En la cúspide de este análisis, el punto más alto es el desencanto por la distancia entre los anuncios oficiales y la vida diaria de los peruanos. La narrativa oficial habla de progreso, pero las calles, las escuelas, los hospitales y las comunidades mineras cuentan otra historia.

Segundo en importancia, la inconsecuencia entre lo prometido y lo realizado erosiona la confianza social y multiplica la sensación de crisis. El debate público exige hechos, no palabras; resultados, no balances; honestidad, no maquillaje estadístico.

En la base, está la urgencia de una gestión pública que asuma con humildad y autocrítica sus limitaciones, que deje de lado la ostentación y se enfoque, de una vez, en responder a la ciudadanía con hechos concretos.

Bajo la lupa: ¿hay margen para el legado?

Con un año por delante, Dina Boluarte enfrenta una responsabilidad inmensa: cerrar su mandato con algo más que hojas de discurso. El país espera obras tangibles, decisiones valientes y una transición limpia hacia el 2026. De no lograrlo, quedará como una administración más en la lista de oportunidades desperdiciadas; un gobierno de promesas largas y realidades breves.

Conclusión

El Mensaje a la Nación de Dina Boluarte es el retrato de una gestión marcada por la diferencia entre las palabras y la acción. Los hechos, resumidos con honestidad y en clave ciudadana, dejan claro que la última etapa de este gobierno es también su mayor reto: cumplir, al menos, con una parte decente de lo prometido, o resignarse a no ser recordada más que como una página más en el inventario de promesas vacías del Perú contemporáneo.