La natación artística española vive un momento dorado gracias al talento de Iris Tió, una joven barcelonesa que ha irrumpido con fuerza en el panorama internacional. Su reciente actuación en los Mundiales de Singapur la ha catapultado a la fama, no solo por la cantidad de medallas obtenidas, sino por la calidad y la innovación de sus rutinas. Tió ha demostrado ser una atleta excepcional, capaz de combinar la exigencia técnica de este deporte con una profunda expresividad artística. Este ascenso meteórico, además, coincide con un cambio generacional en la selección española, que busca reinventarse y consolidarse como una potencia mundial.
Según el reportaje de El País, Iris Tió, tras una semana extenuante en los Mundiales de Singapur, donde realizó doce pruebas, seis coreografías y seis esquemas mentales diferentes, atendió al teléfono en el Centro Acuático. Acababa de conquistar el oro en solo libre, y su voz, dulce y pausada, reflejaba la calma después de la tormenta competitiva que la consagraría, de acuerdo con el criterio del jurado internacional, como la mejor nadadora del mundo. El equipo español, en esta edición, cosechó nueve medallas, seis de ellas obra de Tió.
La nadadora catalana, nacida en 2002, se ha convertido en la primera española en ganar un oro en solo libre, un hito que logró gracias a una puesta en escena impactante: veinte segundos de apnea en vertical, ejecutando tirabuzones y espagats. Tió explica que esta elección no es casual, sino una estrategia para maximizar la puntuación. En la natación artística, la dificultad de los movimientos es clave, pero también lo es la altura que se alcanza fuera del agua, un factor que a menudo se descuida. Ella, en cambio, lo considera fundamental para obtener una buena puntuación en la ejecución. La complejidad técnica de su solo se centra en la primera figura, un “unbalanced” prolongado, una vertical inclinada que requiere gran fuerza y control, una innovación relativamente reciente en el reglamento. Ona Carbonell, una de sus predecesoras en el equipo nacional, le enseñó la remada subacuática necesaria para ejecutarla correctamente, un movimiento que demanda un trabajo intenso de abdominales y oblicuos.
Contrario a lo que se pueda pensar, las nadadoras de artística no tienen prohibido el entrenamiento con pesas. De hecho, el crossfit forma parte de su preparación física, una herramienta esencial para prevenir lesiones y desarrollar la fuerza necesaria para ejecutar los movimientos con precisión y energía. Iris Tió, además de su faceta deportiva, también comparte su vida personal, confirmando que está enamorada. Este sentimiento, según ella, se refleja en sus interpretaciones artísticas, ya que tanto el Himno al Amor de Edith Piaf, que interpreta en su solo libre, como la versión del Me Quedo Contigo de Rosalía, que utiliza en el solo técnico, están inspirados en el amor que siente por su pareja y por la natación artística. La elección de estas melodías no es aleatoria, sino una forma de conectar emocionalmente con el público y transmitir la pasión que siente por este deporte. Este deporte, por cierto, fue incluido en el programa olímpico en Los Ángeles 1984, consolidando su popularidad y reconocimiento a nivel mundial.
La influencia de sus predecesoras, como Gemma Mengual y Ona Carbonell, es innegable en su carrera. Desde pequeña, Tió admiraba sus coreografías y soñaba con emular sus éxitos. Ahora, ella misma se ha convertido en un referente para las nuevas generaciones. A pesar de los sacrificios que implica la alta competición, Tió reconoce que está cumpliendo su sueño. Andrea Fuentes, otra leyenda de la natación artística española, la considera una nadadora única, aunque Tió no se atreve a definir cuál es su mayor virtud. Ella prefiere destacar su faceta artística, aunque reconoce la importancia de la técnica y la fuerza física para alcanzar la excelencia. La expresividad, para ella, es fundamental, pero solo se puede explotar al máximo cuando el cuerpo está preparado para afrontar la exigencia física de las coreografías. Finalmente, Tió reflexiona sobre el poder del agua como medio de expresión dramática, un escenario que considera propicio para transmitir emociones y conectar con el público. La natación artística, aunque es un deporte individual en algunas de sus modalidades, es fundamentalmente un trabajo en equipo. Tió, como referente de la selección española, quiere transmitir valores como el compañerismo, el respeto, el sacrificio, la unidad y la creatividad. Su objetivo es convertir a España en el mejor equipo del mundo, un “Dream Team” capaz de crear coreografías únicas y superar a potencias como China y Rusia, equipos que, según ella, destacan más por su precisión técnica que por su expresividad artística. Precisamente, la Federación Internacional de Natación (FINA), ahora conocida como World Aquatics, ha jugado un papel crucial en la evolución y promoción de este deporte a nivel global.




