El primer semestre del 2025 confirma una tendencia que ya ninguno puede ignorar: la palta peruana no solo sigue sumando mercados, sino que dispara cifras históricas que la consolidan en la élite exportadora mundial. Más de 433,000 toneladas enviadas al extranjero en este corto período reafirman el protagonismo del “oro verde”, dinamizando regiones rurales y consolidando la imagen agrícola del país en los cinco continentes.
Expansión internacional y nuevos destinos
La palta Hass, punta de lanza de la canasta exportadora peruana, ha logrado conquistar mercados exigentes como el europeo y el estadounidense gracias a su sabor, textura y estrictos controles sanitarios. Los principales centros de consumo—destacando Países Bajos, España y Estados Unidos—han elevado la demanda considerablemente durante este año, con crecimientos superiores al 30% y la sólida apertura en nuevos mercados asiáticos como Vietnam y Filipinas.
Este vigoroso crecimiento responde a la coordinación entre instituciones como el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego y el SENASA, quienes aseguran los estándares de inocuidad y calidad fitosanitaria, elevando la reputación de la palta nacional en el comercio internacional. Actualmente la fruta peruana se embarca hacia casi 40 países distintos, abriendo oportunidades para pactos comerciales y expansión en el mediano plazo.
Impacto rural: pequeños agricultores a la vanguardia
Detrás de estos números se esconde una transformación social que merece igual destaque. Miles de pequeños agricultores de regiones altoandinas y valles interandinos—como Ayacucho, Apurímac y Huancavelica—se han incorporado a la cadena de valor exportadora. Este fenómeno no solo ha elevado los ingresos y mejorado la calidad de vida de innumerables familias, sino que también fomenta la asociatividad y el desarrollo tecnológico en el campo.
El empuje de la palta ha estimulado la inversión en infraestructura productiva, nuevas técnicas de cultivo y procesos de certificación, haciendo posible el acceso a mercados premium y aumentando la resiliencia de las comunidades rurales ante la volatilidad de otros cultivos. Más allá de la variedad Hass, variedades menos conocidas empiezan a posicionarse, mostrando el potencial de diversificación de la oferta peruana.
Los especialistas del sector agrario coinciden en que el éxito de la palta es resultado de la integración de pequeños productores, el acompañamiento técnico y la apertura de nichos específicos con alto valor agregado. Así, la palta es ahora no solo un producto bandera, sino un símbolo del nuevo agro peruano: moderno, competitivo e inclusivo.
Con los récords alcanzados en este 2025, la palta peruana reafirma su papel como motor de crecimiento y agente de cambio rural, sentando las bases para un agro más sostenible y conectado con el mundo.




