Las Fiestas Patrias: homenaje a los que eligieron dar la vida por el Perú

Desde hace muchas generaciones, cada mes de julio los peruanos conmemoramos las Fiestas Patrias como una forma de recordar a quienes, en distintos momentos de la historia, eligieron entregar su vida en defensa de esta tierra. Se les llama héroes no por título oficial, sino por el sacrificio supremo que asumieron sin temor y con dignidad. Su memoria se honra en cada acto cívico, desfile escolar o ceremonia institucional que recuerda las batallas de Junín, Ayacucho y la guerra con Chile, donde miles de compatriotas cayeron defendiendo la patria.
No fueron pocos los que lucharon sin importar el dolor, la carencia o el destino. Prefirieron morir de pie que rendirse ante la opresión. Entre ellos, destacamos al huanuqueño Leoncio Prado, símbolo de entrega en esta región. Su lucha, como la de muchos otros en Huánuco, no solo representó valor militar, sino también el amor a la tierra y al pueblo. Es por eso que las Fiestas Patrias no son solo un calendario cívico, sino un recordatorio vivo de que la libertad tuvo y sigue teniendo un alto precio.
Cada 28 y 29 de julio, el país entero rinde tributo a aquellos que no dudaron en abandonar todo —familia, comodidad, incluso sus propias aspiraciones— por un ideal mayor: la independencia y soberanía del Perú. Su entrega no distinguió clases ni fronteras. Incluso hubo valientes de otras tierras, como Colombia o Chile, que vinieron a pelear hombro a hombro con los patriotas peruanos, demostrando que la causa libertaria fue continental.
A ellos se les reconoce como héroes de la patria porque enfrentaron al enemigo con el único objetivo de legar un país libre a las futuras generaciones. Muchos no fueron conocidos, no figuran en los libros, pero su sangre también regó los campos de batalla.
Por todo ello, estas fechas no deben pasar desapercibidas ni verse solo como días festivos. Son una oportunidad para renovar el compromiso con la historia y la dignidad nacional. Recordar a nuestros héroes no es un acto ceremonial: es una obligación de conciencia. Porque mientras haya memoria, seguirá viva la llama de quienes dieron todo por el Perú.