Perú podría superar la producción de 400,000 barriles diarios de petróleo

El Ministerio de Energía y Minas anunció que Perú podría alcanzar una producción superior a los 400,000 barriles diarios de petróleo, de confirmarse y desarrollarse las reservas descubiertas recientemente en los lotes Z-61, Z-62 y Z-63, ubicados frente a las costas del norte peruano. Actualmente, el consumo nacional se sitúa en cerca de 290,000 barriles diarios, por lo que alcanzar este objetivo convertiría al país en un productor superavitario.
La producción petrolera nacional muestra una tendencia positiva en lo que va del año. Perú está registrando un promedio de 46,520 barriles diarios, cifra que representa un incremento del 13.7% respecto al mismo periodo del año anterior. La Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH) destacó el impulso de la actividad, subrayando la importancia de la inversión para potenciar la seguridad energética, disminuir la dependencia externa y generar mayores recursos económicos para las regiones donde se concentran los proyectos.
El desarrollo de estos nuevos lotes podría marcar el inicio de una nueva etapa para el país, permitiendo incluso que Perú exporte hidrocarburos en volúmenes significativos. Esto tendría un impacto positivo en la balanza comercial y promovería la generación de empleo en toda la cadena productiva relacionada con el sector petrolero.
Frente a las costas de Tumbes y Piura se encuentra el epicentro de este potencial desarrollo. Se calcula que las reservas de los lotes marítimos permitirían sumar cientos de miles de barriles diarios a la producción actual. A nivel nacional, el Lote 95 en Loreto es actualmente el de mayor rendimiento, con 21,220 barriles diarios, seguido por los lotes X y Z-69 en Piura. Este incremento en la producción es atribuible a la mejora en la gestión operativa tanto de consorcios privados como estatales.
El aumento de la producción petrolera tendría un impacto directo en la economía peruana. Entre los beneficios se destaca la reducción del déficit fiscal en la balanza energética, el aumento de ingresos por canon y transferencias para las regiones productoras, y la fortaleza de la infraestructura local. Además, un sector petrolero robusto contribuiría al dinamismo de actividades vinculadas como el transporte, la construcción y los servicios especializados.
Las expectativas ahora se centran en la confirmación definitiva de las reservas y en la capacidad del país para materializar las inversiones necesarias, lo que podría transformar el panorama energético y económico de Perú en los próximos años.