El Reino Unido ha dado un paso decisivo en la carrera global por la inteligencia artificial con la inauguración de Isambard-AI, el superordenador de IA más potente jamás construido en el país. Este hito, presentado en una ceremonia en el Bristol Centre for Supercomputing (BriCS), representa una inversión significativa de £225 millones y un compromiso firme con el desarrollo de capacidades de computación de vanguardia para impulsar la innovación en diversos sectores. El Reino Unido se une así a la élite mundial de la infraestructura de IA, posicionándose para competir con líderes como Estados Unidos y China en este campo crucial. Datos recientes indican que el mercado global de IA se proyecta alcanzará los 407 mil millones de dólares para 2027, lo que subraya la importancia estratégica de esta inversión.
Según la investigación publicada por NVIDIA Blogs, Isambard-AI no solo es una proeza tecnológica, sino también un catalizador para el crecimiento económico y el avance científico en el Reino Unido.
Con una capacidad de procesamiento de 21 exaflops, Isambard-AI supera en más de diez veces la potencia del siguiente superordenador más rápido del Reino Unido y combina una capacidad de cómputo superior a la de todos los demás superordenadores del país juntos. Esta impresionante capacidad se basa en 5.448 chips NVIDIA GH200 Grace Hopper Superchips, lo que le permite ocupar el puesto 11 en la última lista TOP500 de los superordenadores más rápidos del mundo. Además, se destaca por su eficiencia energética, situándose en el cuarto lugar a nivel mundial en la lista Green500, lo que demuestra un compromiso con la sostenibilidad en el desarrollo de la infraestructura de IA. El Reino Unido ha estado invirtiendo consistentemente en tecnología, con un gasto en I+D del 2,4% del PIB en 2022, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El impacto potencial de Isambard-AI es amplio y diverso. Se espera que acelere los avances en áreas clave como el descubrimiento de fármacos impulsado por IA, la modelización climática avanzada, la ciencia de los materiales y el desarrollo de modelos de lenguaje grandes (LLM) adaptados a las lenguas y leyes del Reino Unido. Proyectos iniciales como Nightingale AI, que busca mejorar el diagnóstico y la atención médica personalizada utilizando datos del Servicio Nacional de Salud (NHS), y BritLLM, que apoya las lenguas británicas como el galés, demuestran el enfoque en la aplicación de la IA para abordar desafíos específicos del país. La inversión en IA también se alinea con la estrategia nacional del Reino Unido para convertirse en una “superpotencia científica” para 2030.
La velocidad de despliegue de Isambard-AI es notable. En menos de dos años, desde la concepción hasta la implementación, incluyendo la construcción de un centro de datos modular en solo 48 horas, el superordenador ya está en funcionamiento con proyectos alineados con las prioridades nacionales. Simon McIntosh-Smith, director de BriCS, atribuye este éxito a un enfoque de gestión de proyectos paralelo y a la adquisición temprana de hardware crítico, especialmente las GPU. Este enfoque ágil se asemeja al de Isambard Kingdom Brunel, el ingeniero del siglo XIX que transformó Gran Bretaña con sus innovaciones en ferrocarriles, puentes y barcos, de quien el superordenador toma su nombre. El gobierno británico ha establecido un objetivo de aumentar el número de científicos y técnicos de IA en el país en un 50% para 2030.
Más allá de su potencia de cálculo, Isambard-AI se distingue por su diseño eficiente y sostenible. Utiliza una arquitectura de refrigeración líquida directa de HPE que permite empaquetar 440 GPU por gabinete, y emplea torres de refrigeración híbridas que permiten una operación con más del 90% de agua. Además, funciona completamente con electricidad de cero emisiones de carbono y está diseñado con el potencial de reciclar el calor residual, logrando una eficacia general en el uso de la energía por debajo de 1.1, uno de los mejores resultados jamás alcanzados. El acceso a Isambard-AI será gestionado por el Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología del Reino Unido y UK Research and Innovation, priorizando la alineación con las prioridades nacionales, el apoyo a instituciones más pequeñas y startups, y la promoción tanto de la investigación como de la innovación comercial. El Reino Unido se enfrenta a una creciente demanda de profesionales de IA, con un déficit estimado de 500.000 especialistas para 2030, según un informe de la Royal Society.




