Muertes por cáncer relacionado con obesidad se triplican en EE. UU., golpeando mujeres y minorías

En las últimas dos décadas, Estados Unidos ha vivido una alarmante transformación epidemiológica: las muertes vinculadas a cánceres asociados con la obesidad se han triplicado, exacerbando desigualdades de género y etnia. Los nuevos datos, revelados en el marco del congreso Endo 2025 y respaldados por investigadores de instituciones líderes, encendieron las alarmas en la comunidad médica nacional, subrayando la urgencia de atender la epidemia silenciosa del sobrepeso.
El peso creciente de la obesidad en el cáncer
Entre 2000 y 2020, la tasa de fallecimientos por cánceres relacionados con obesidad escaló de 3,7 a 13,5 por millón de habitantes en los Estados Unidos, un aumento de más del 260%. Esta tendencia no afecta a todos por igual: los datos advierten que mujeres, personas mayores, afroamericanos e indígenas americanos registran el mayor impacto, lo que resalta una preocupante brecha en salud pública.
Las investigaciones científicas han identificado al menos 13 tipos de cáncer fuertemente ligados al exceso de peso: mama (posmenopáusico), colon, endometrio, esófago (adenocarcinoma), vesícula, riñón, hígado, meningioma, mieloma múltiple, ovario, páncreas, estómago y tiroides. Obesidad severa puede multiplicar hasta siete veces el riesgo de padecer cáncer de endometrio y quintuplicar el de esófago, comparado con personas con peso saludable.
Factores determinantes y desigualdad
Las causas que explican esta asociación incluyen la inflamación crónica, frecuentes en quienes presentan obesidad, y alteraciones hormonales que estimulan la proliferación celular y reducen los mecanismos naturales que frenan el crecimiento de tumores. Además, la obesidad suele coexistir con otras condiciones crónicas —diabetes, hipertensión, dislipidemias— que complican pronóstico y tratamiento del cáncer.
El impacto desproporcionado en mujeres y minorías no es casual; se debe a patrones de acceso desigual a la atención preventiva y médica, diferencias en estilos de vida y barreras socioeconómicas como el nivel educativo, ingresos y acceso limitado a alimentos saludables. Esta brecha se agrava en áreas rurales y comunidades urbanas marginadas, donde la atención médica especializada y los programas de prevención son escasos.
Dimensiones globales y costos sociales
Lejos de ser una crisis exclusiva estadounidense, la obesidad es reconocida por la Organización Mundial de la Salud como una emergencia sanitaria global. En 2022, una de cada ocho personas padecía obesidad. Las consecuencias superan la esfera personal e impactan en la economía, con costos de atención médica y pérdida de productividad estimados en billones de dólares anuales para la próxima década.
Respuestas y desafíos futuros
Expertos coinciden en que la prevención de la obesidad debe convertirse en una estrategia prioritaria contra el cáncer. Las políticas públicas deben facilitar el acceso a alimentos nutritivos, promover la actividad física y combatir la desinformación sobre nutrición y salud. La inversión en campañas educativas y la mejora del acceso al sistema sanitario resultan fundamentales para revertir una tendencia que, de no frenarse, amenaza con sobrecargar aún más los sistemas de salud pública y profundizar las desigualdades.
El incremento de las muertes por cánceres vinculados a obesidad deja claro que el desafío no es solo reducir cifras en la balanza, sino garantizar justicia y equidad en salud, particularmente para mujeres y comunidades históricamente vulneradas.