La reciente aprobación de una millonaria asignación presupuestal para obras en Huánuco y Cajamarca por parte del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) constituye una noticia significativa para ambas regiones. Según informaron autoridades municipales, los recursos suman más de S/ 161 millones, adicionales a otros S/ 72 millones ya designados para obras de servicios básicos. Esta decisión se concreta tras gestiones prolongadas y trámites que, según fuentes oficiales, estaban pendientes solo de voluntad política.
En el caso de Huánuco, los expedientes técnicos están listos y las demandas ciudadanas son claras: agua potable, desagüe, pavimentación de calles y veredas, construcción de centros de salud y educativos, así como recuperación de áreas verdes. Pese a ello, muchas obras permanecen paralizadas, especialmente en sectores populares donde la falta de servicios básicos pone en riesgo la salud pública de más de 50 mil personas.
A esto se suma un contexto de abandono de obras viales que han sido postergadas por años, a pesar de contar con resoluciones aprobadas y expedientes completos. En varios barrios, los vecinos reclaman desde hace meses por la reparación de calles deterioradas, filtraciones en redes de agua, veredas rotas y la necesidad urgente de saneamiento.
Ahora que los recursos han sido oficialmente asignados, ya no existen justificaciones válidas para seguir postergando la ejecución de obras. La ciudadanía espera que las autoridades locales, tanto el gobernador regional como el alcalde provincial, actúen con prontitud, considerando que esta inversión es histórica y podría impactar directamente en la calidad de vida de miles de familias.
Sin embargo, desde sectores vecinales y organizaciones barriales se alerta sobre el riesgo de que estos fondos puedan ser desviados o utilizados con fines distintos a los inicialmente previstos. Por ello, exigen una fiscalización permanente y transparencia absoluta en cada etapa del proceso.
Hoy, más que nunca, la administración pública está llamada a responder con eficacia. No basta con inaugurar proyectos; es necesario ejecutarlos, culminarlos y entregarlos en condiciones óptimas. Las juntas vecinales, durante años relegadas, esperan no solo ver maquinaria en las calles, sino resultados concretos.
La región ya no necesita más promesas ni anuncios. Tiene expedientes, tiene presupuesto, tiene urgencia. Solo falta voluntad política.




