Trump anuncia arancel de 50 % al cobre desde agosto y enciende alarma en mercados globales

El presidente estadounidense Donald Trump anunció la implementación de un arancel del 50 % al cobre importado, medida que entrará en vigor el próximo 1 de agosto. La decisión, que se suma a los gravámenes ya aplicados al acero y al aluminio, busca —según Trump— proteger la industria metalúrgica nacional y fomentar la producción interna.

Este nuevo arancel ha generado preocupación en países exportadores, entre ellos Perú, uno de los principales productores de cobre a nivel mundial. Aunque hasta el momento no se han difundido estimaciones oficiales sobre el impacto económico, analistas internacionales advierten que la medida podría desincentivar la demanda estadounidense y presionar a la baja los precios internacionales del metal.

Reacciones en la región y posibles consecuencias

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) peruano no ha emitido un pronunciamiento detallado sobre los posibles efectos directos en las exportaciones. Sin embargo, expertos locales señalan que, ante la magnitud del arancel, se podrían ver afectadas inversiones mineras y programas de desarrollo vinculados al sector.

De acuerdo con declaraciones recogidas por medios estadounidenses, Trump justificó el incremento arancelario afirmando que “el cobre es estratégico para la seguridad nacional” y que el país necesita reducir la dependencia externa en materia de insumos industriales.

Impacto social y preocupación ciudadana

Representantes de comunidades mineras en el Perú expresaron su inquietud por el posible recorte en la demanda y la reducción de ingresos para las regiones productoras. “Tememos que se traduzca en menos trabajo y menos obras en nuestras provincias”, declaró un dirigente local.

A nivel internacional, la medida ha sido interpretada como un paso más hacia el proteccionismo económico que caracterizó la administración Trump. Voces empresariales en Estados Unidos también advirtieron sobre el posible encarecimiento de productos electrónicos y maquinaria que dependen de componentes de cobre.

Por el momento, el escenario sigue siendo incierto. Diversos gremios y organismos multilaterales han solicitado diálogo y evaluaciones técnicas para evitar un efecto dominó en los mercados globales y en el empleo minero en América Latina.