Desigualdad y pobreza: un estancamiento económico que condena a Huánuco al atraso
El reciente Índice de Competitividad Regional (INCORE) 2025 confirma la dura realidad que enfrenta Huánuco: la región ocupa el puesto 21 en competitividad y se ubica a la vez entre las más afectadas por la pobreza en 2024. Según el informe, Huánuco registra un puntaje general de apenas 4.4 sobre 10, un reflejo directo de sus profundas carencias estructurales.
Este estancamiento se traduce en que gran parte de su población vive atrapada en condiciones de extrema vulnerabilidad, sin acceso pleno a oportunidades básicas para prosperar. La relación es evidente: las regiones con menor competitividad son también las que concentran los mayores índices de pobreza, como lo demuestra el gráfico presentado en el informe, donde Huánuco aparece claramente en el tercio inferior.
Esta combinación de baja productividad, informalidad laboral (73 % de la población ocupada) y deficiencias en servicios básicos perpetúa un ciclo de exclusión. Más aún, el 40 % de los trabajadores de Huánuco ganan menos que el salario mínimo, y un preocupante 19 % de los jóvenes no estudia ni trabaja, situación que alimenta la falta de movilidad social y limita drásticamente el desarrollo humano.
En un país donde la pobreza afecta al 27.6 % de la población, Huánuco destaca por su rezago y urge ser atendido con políticas públicas contundentes. Sin una intervención integral que combine inversión sostenida en infraestructura, mejoras reales en salud y educación, y un impulso decidido hacia la formalización y el empleo digno, la región seguirá sumida en la desigualdad. La pobreza en Huánuco no es solo una estadística: es el reflejo de un abandono histórico que exige acción inmediata y un compromiso genuino con la ciudadanía.
Servicios básicos: una deuda que ahonda las brechas
En infraestructura, Huánuco descendió al puesto 21. Solo el 82 % de hogares tiene acceso a agua potable, dejando a uno de cada cinco habitantes en una situación crítica y vulnerable a enfermedades. Este déficit impacta especialmente en zonas rurales y profundiza la desigualdad entre campo y ciudad. La falta de acceso adecuado a servicios básicos no solo afecta la salud, sino que también limita el desarrollo educativo y económico de la población.
Salud: avances que aún resultan insuficientes
El pilar de salud mejoró del puesto 20 al 15 gracias a la reducción de la anemia infantil (de 46 % a 42 %) y al aumento en el porcentaje de niños con vacunación completa (de 67 % a 76 %). A pesar de estos progresos, Huánuco solo cuenta con 10 médicos públicos por cada 10,000 habitantes, una cifra insuficiente para atender la demanda creciente, especialmente en comunidades rurales y dispersas. Esta realidad sigue alejando a miles de personas de servicios de salud dignos y oportunos.
Educación: la base frágil del progreso regional
En educación, la región se ubica en el puesto 20. Aunque el 77 % de los adultos ha concluido la secundaria, sigue rezagada respecto al promedio nacional (85 %), mostrando una brecha de casi 10 puntos. Esta falta de formación sólida limita gravemente las posibilidades de acceder a empleos formales y bien remunerados, reforzando el ciclo de informalidad y bajos ingresos que caracteriza a Huánuco. Además, la débil conexión entre la educación y las demandas del mercado laboral agrava la crisis y frustra el desarrollo de talento local.
Instituciones débiles y confianza ciudadana en crisis
El pilar institucional refleja otro desafío profundo: Huánuco ocupa el puesto 19 y solo el 20 % de la población confía en el gobierno regional. La recaudación municipal, apenas S/ 100 por habitante al año, evidencia la falta de recursos para financiar proyectos esenciales y mejorar la calidad de vida. Además, la región es la tercera con menor porcentaje de expedientes judiciales resueltos, lo que refleja una justicia lenta e ineficiente que erosiona la confianza ciudadana y desincentiva inversiones privadas.
Conclusión: un llamado urgente a actuar con decisión
Alonso Macedo, economista del IPE, subraya que “sin un plan integral que priorice infraestructura, educación, salud y empleo formal, cualquier avance será superficial”. Huánuco necesita políticas audaces y coherentes que rompan el estancamiento y devuelvan la esperanza a su población. Se requiere una articulación firme entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil para impulsar proyectos concretos y sostenibles. La población huanuqueña no puede seguir esperando discursos vacíos: exige acción inmediata, liderazgo real y compromiso profundo con el desarrollo. Solo así podrá romperse el ciclo de rezago y abrirse un camino hacia un futuro justo y competitivo para todos.




