Autoridades Enfrentadas Una Barrera Para El Progreso Regional
Autoridades Enfrentadas Una Barrera Para El Progreso Regional

Autoridades enfrentadas: una barrera para el progreso regional

La reciente confrontación entre la congresista Elizabeth Medina y el gobernador regional de Huánuco ha puesto en evidencia, una vez más, la falta de diálogo y coordinación entre las autoridades políticas de la región. Según declaró Medina, el pasado domingo y lunes intentó ingresar a las instalaciones del gobierno regional con el objetivo de realizar labores de fiscalización, un derecho que le corresponde en el ejercicio de sus funciones. Sin embargo, el acceso le fue negado, lo que generó tensiones y enfrentamientos con el personal y funcionarios del gobierno regional.


La congresista afirmó que su visita respondía a la necesidad de supervisar los avances en proyectos locales, como la formalización del distrito de Papaya en Rondos, proceso que —según ella— ha sido postergado por la falta de voluntad política. Medina sostuvo que el gobernador regional habría “cerrado las puertas” y obstaculizado el cumplimiento de su labor fiscalizadora, lo que impide verificar el trabajo de las autoridades y atender las demandas de los dirigentes distritales y provinciales.


Este episodio refleja un problema recurrente en la política regional y nacional: la ausencia de espacios efectivos de diálogo. Las disputas y rivalidades entre autoridades no solo afectan la relación institucional, sino que también perjudican directamente a la población, especialmente en distritos rurales que requieren atención urgente en temas como infraestructura vial, construcción de centros educativos y de salud, y mejoramiento de servicios básicos.


En el caso específico de la creación de nuevos distritos, como el de Empata y Rondos, las demoras han generado frustración en los ciudadanos. Según señaló Medina, estas iniciativas formaron parte de compromisos asumidos en campañas previas, pero a la fecha no han sido concretadas. A esto se suma, según la congresista, la negativa del gobernador a permitir espacios de trabajo conjunto que prioricen el desarrollo regional.


La ciudadanía espera que sus representantes dejen de lado intereses personales y partidarios para enfocarse en la mejora de la calidad de vida en las provincias y distritos más alejados. Proyectos de vialidad, educación y salud no pueden seguir siendo rehenes de disputas políticas ni de agendas individuales.


El progreso de Huánuco depende de un liderazgo comprometido con el bien común y de una gestión basada en el respeto, la concertación y la búsqueda de consensos. La comunidad necesita autoridades que trabajen unidas, no enfrentadas, para que la región avance hacia un futuro más próspero y equitativo.