Guerras y petróleo: Cronología del impacto en el precio del crudo en 80 años

La volatilidad en los mercados energéticos, exacerbada por tensiones geopolíticas, ha sido una constante en la economía global. Recientemente, el conflicto militar de 12 días entre Israel e Irán añadió una nueva capa de incertidumbre, impactando el mercado internacional de petróleo. A pesar del incremento inicial en la cotización de este recurso estratégico, su ascenso fue efímero y limitado, contrastando con las expectativas de un impacto más profundo y duradero.

Según la investigación publicada por El Comercio, aunque la confrontación elevó temporalmente el precio del barril de petróleo, alcanzando un máximo anual de US$75,9 a finales de la semana anterior, el cese al fuego y la disipación de temores sobre un posible bloqueo del Estrecho de Ormuz provocaron un rápido retroceso hasta los US$65,9 al cierre de ayer. Este estrecho es crucial, ya que por él transita aproximadamente el 20% del suministro global de crudo.

La reacción moderada del mercado petrolero ante este conflicto, en comparación con eventos anteriores, sugiere una mayor resiliencia y adaptación a las tensiones geopolíticas. Por ejemplo, al inicio de la invasión rusa a Ucrania, el precio del petróleo WTI superó los US$100 por barril, reflejando una mayor preocupación por la seguridad del suministro. En este caso, la rápida resolución del conflicto y la ausencia de interrupciones en el flujo de petróleo desde Medio Oriente contribuyeron a mitigar el impacto en los precios.

Históricamente, la inestabilidad en Medio Oriente ha sido un factor determinante en las fluctuaciones del precio del petróleo. Episodios como la invasión de Irak a Kuwait en 1990, la revolución iraní de 1979, y el inicio de la guerra entre Irán e Irak en 1980, generaron importantes escaladas en los precios. Sin embargo, la crisis del petróleo de 1973, desencadenada por el embargo de la OPEP a Estados Unidos, representó un hito significativo, con un aumento del 164% en la cotización del petróleo (ajustado por inflación).

El petróleo es un pilar fundamental para la actividad productiva en todos los sectores de la economía, y su precio influye directamente en el costo de productos derivados, como la gasolina y otros combustibles. Esta relación directa impacta en la inflación general, afectando el poder adquisitivo de los consumidores y la competitividad de las empresas.

Arturo Vásquez, exviceministro de Energía y socio de Gerens Consultoría, advierte sobre el impacto que un eventual cierre del Estrecho de Ormuz tendría en la economía peruana. Según sus estimaciones, un incremento del 10% en el precio del petróleo podría traducirse en un aumento de la tasa de inflación de 0,5% en países no desarrollados. Jimmy Astocóndor, economista de Pacífico Business School, coincide en que una escalada del conflicto podría impulsar la inflación, aunque su impacto sería menor al observado entre 2021 y 2023, período marcado por factores como la pandemia y la guerra en Ucrania. En los meses previos a este conflicto, la tendencia del precio del crudo era a la baja, respaldada por las amplias reservas e inventarios existentes, incluso la OPEP había considerado disminuir la producción, según indica Vásquez.

La dependencia de Perú de las importaciones de petróleo es un factor crítico. Mientras el consumo nacional oscila entre 250 mil y 280 mil barriles diarios, la producción local apenas alcanza a cubrir el 15% de la demanda interna, lo que deja al país vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional. Si bien Perú no importa petróleo directamente de Irán debido a las sanciones impuestas por EE.UU., la nación persa juega un papel importante en el mercado global, representando el 4% de la producción anual y ubicándose entre los principales productores a nivel mundial, de acuerdo con datos de la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA).