En un mundo donde la búsqueda del bienestar físico y mental se intensifica, el pilates aéreo emerge como una disciplina innovadora. Esta práctica, que combina los principios fundamentales del pilates con la libertad de movimiento que ofrece la suspensión, ha ganado popularidad entre aquellos que buscan un enfoque holístico para mejorar su salud. En los últimos años, el interés por el pilates aéreo ha crecido significativamente, impulsado por su capacidad para fortalecer el core, mejorar la flexibilidad y reducir el estrés, ofreciendo una alternativa estimulante a los entrenamientos tradicionales. Recordemos que el pilates tradicional surgió en la década de 1920 de la mano de Joseph Pilates y se ha ido adaptando a los nuevos tiempos.
Según la investigación publicada por El Comercio, el pilates aéreo se presenta como una opción transformadora para el acondicionamiento físico, ofreciendo una experiencia enriquecedora que permite a los participantes reconectar con su cuerpo de una manera más consciente y amable.
La diferencia clave entre el pilates tradicional y el aéreo radica en el uso de una hamaca o columpio suspendido del techo. César Cavenago Baca, instructor certificado y director de Casa Chakana Perú, explica que esta herramienta permite realizar ejercicios desde el aire, transformando la experiencia corporal. María Ynés Gutiérrez, pionera del pilates aéreo en Perú, señala que esta disciplina nació en 2009, fusionando las artes aéreas circenses con el método original de Joseph Pilates. Si bien conserva los principios fundamentales del pilates, el pilates aéreo trabaja a 360 grados, fomentando una mayor educación corporal y regeneración del sistema.
Los beneficios del pilates aéreo son amplios y diversos. El Dr. David Creel, fisiólogo del ejercicio de Cleveland Clinic, destaca que mejora la fuerza del core, la flexibilidad y la postura, ampliando el rango de movimiento gracias al uso de telas suspendidas. Al estar en el aire, el cuerpo debe estabilizarse constantemente, fortaleciendo el equilibrio, la coordinación y la conciencia espacial. Además, actúa como una práctica de mindfulness, reduciendo el estrés, la ansiedad, y mejorando la concentración y la calidad del sueño. En esta misma línea, Cavenago añadió que el aereopilates tonifica la musculatura, en especial la faja abdominal y los erectores de la columna, mejorando así la alineación y previniendo lesiones vertebrales. El pilates aéreo, además, requiere un instructor capacitado para dirigir las sesiones y adaptar los ejercicios a las necesidades de cada persona.
En términos de accesibilidad, el pilates aéreo se presenta como una disciplina adaptable para una amplia variedad de personas. Al realizarse en suspensión, el cuerpo se libera de parte de su peso, disminuyendo la presión sobre las articulaciones y facilitando el movimiento. Cavenago indica que incluso personas con sobrepeso pueden moverse con mayor facilidad en el aire que en el suelo. No se necesita experiencia previa ni una condición física específica, pero Gutiérrez subraya la importancia de la movilidad funcional. En Corponoar Perú, realizan una evaluación detallada de la condición física del alumno para adaptar las sesiones.
El pilates aéreo también puede ser beneficioso para personas en procesos de rehabilitación. Cavenago, quien comenzó esta práctica tras ser diagnosticado con hernias, ha evitado una cirugía gracias al fortalecimiento del core y la conciencia postural. El pilates aéreo proporciona un medio suave pero efectivo para mejorar la movilidad y la fuerza, útil para personas sedentarias o con dolores musculares. Sin embargo, existen contraindicaciones: personas con hipertensión no controlada, problemas cardíacos sin tratamiento, glaucoma, desprendimiento de retina, epilepsia, vértigo o arritmias deben consultar a un médico. Gutiérrez agrega que personas con miopía severa, laberintitis, cervicalgia o ansiedad pueden requerir ajustes específicos. En general, las clases de pilates aéreo duran alrededor de una hora y se dividen en tres partes: preparación, desarrollo de ejercicios en suspensión y cierre meditativo. Una correcta ejecución de cada ejercicio, con la guía de un profesional, es fundamental para evitar lesiones.




