Criando Una Generacion De Cristal Estas Senales Indican Que Tu Hijo No Tolera La Frustracion Y Como Fortalecerla 2
Criando Una Generacion De Cristal Estas Senales Indican Que Tu Hijo No Tolera La Frustracion Y Como Fortalecerla 2

Las señales de que tu hijo no maneja bien la frustración y consejos para enseñarle resiliencia

En la crianza contemporánea, un número creciente de padres se enfrenta a la interrogante de si están educando a niños excesivamente sensibles para el mundo real. Los menores muestran una intensa reacción ante la frustración, la crítica o el fracaso, evidenciando así una elevada sensibilidad emocional y una necesidad constante de apoyo. Este fenómeno ha impulsado la popularización del término “generación de cristal”, buscando etiquetar una aparente fragilidad en niños y adolescentes. Sin embargo, diversos especialistas cuestionan la validez y las implicaciones de esta denominación.

Según la investigación publicada por El Comercio, el debate central gira en torno a si esta supuesta fragilidad es un signo de debilidad o una manifestación de una mayor conciencia emocional. Se exploran las causas subyacentes a esta percepción y se ofrecen estrategias para acompañar a los hijos en el desarrollo de su tolerancia a la frustración sin suprimir su sensibilidad.

Contrario a la creencia popular, expertos en salud mental advierten sobre el potencial dañino de la etiqueta “generación de cristal”. La psicoterapeuta Liliana Tuñoque, de Clínica Internacional, señala que este término puede invisibilizar las emociones y dificultades reales que experimentan los jóvenes. Detrás de reacciones intensas, a menudo existen procesos emocionales complejos que requieren comprensión y acompañamiento, en lugar de juicio o minimización. Madeli Santos, psicóloga clínica y neuropsicóloga educativa, critica la falta de base científica del concepto, calificándolo como una etiqueta social despectiva y estigmatizante que invalida las expresiones emocionales legítimas de niños y adolescentes.

La sobreprotección parental emerge como un factor clave en la ecuación. La psicóloga Antonella Galli, de la Clínica Ricardo Palma, explica cómo el deseo de evitar que los hijos experimenten los mismos sufrimientos que ellos vivieron puede llevar a los padres a sobreprotegerlos, privándolos de las herramientas necesarias para enfrentar la frustración. Esta actitud, aunque bien intencionada, puede generar una mayor vulnerabilidad ante los desafíos.

Es fundamental comprender que la alta sensibilidad emocional no es intrínsecamente un problema. La psicóloga Santos enfatiza que se trata de una característica neuropsicológica presente desde el nacimiento en un segmento de la población. El verdadero desafío radica en los estilos de crianza que impiden a los niños equivocarse, aburrirse o esperar. Estas experiencias cotidianas son cruciales para desarrollar habilidades como la paciencia, la perseverancia y la regulación emocional.

En un mundo caracterizado por la inmediatez y la tecnología, los niños se acostumbran a obtener respuestas rápidas y gratificaciones instantáneas. Esta dinámica limita las oportunidades para ejercitar la tolerancia, la espera, el esfuerzo y la resiliencia. Marita Ramos, médico ocupacional de MAPFRE, destaca la importancia del entorno adulto como modelo emocional. Cuando los padres y maestros evitan que los niños enfrenten retos por temor a su frustración, les impiden entrenar su manejo emocional y su tolerancia al error.