El tema del Complejo Deportivo de Paucarbamba, genera mucha expectativa en la comunidad huanuqueña, pero lamentablemente, se ha vuelto un tema tan controvertido como es el Hospital Hermilio Valdizán, la carretera Rancho-Codo del Pozuzo o el agua de Ambo. Mucho se habla y poco se hace y se avanza muy tardíamente.
Hay una total indolencia en las autoridades y funcionarios, mucha viveza en los que ganan las licitaciones, y por parte del pueblo mucha pasividad y nadie dice esta boca es mía ante tantas irregularidades.
La construcción del Complejo Deportivo de Paucarbamba, viene de la gestión del Sr. Picón, quien nos endulzó con un estadio olímpico multideportivo que amenazaba con ser mejor que el estadio Heraclio Tapia, para darle la contra a Jesús Giles quien se jactaba de haber hecho una “megaobra”, el mejor estadio de la región.
Como casi todas las obras de Huánuco, el proyecto ha pasado por una serie de dificultades e irregularidades, idas y venidas, mucha demora en la ejecución del expediente, varias veces se colocó la primera piedra, pero nunca hubo claridad en todo el proceso.
Ahora se corre el riesgo que Huánuco y nuestros deportistas se queden definitivamente sin esta obra tan necesaria, por un conflicto legal y de otro orden entre el Gorehco y la empresa Dhmont, que cada uno quiere hacer valer sus intereses sin pensar en el bien de Huánuco. El tema está entrampado porque el Gorehco quiere hacer respetar el proyecto inicial de la pista atlética de 8 carriles para eventos internacionales y las graderías más amplias, pero Dhmont quiere hacer de solo 6 porque Luis Picón lo autorizó. Entre ambos el IPD ha advertido que intervendrá en caso que no se respete el proyecto inicial.
Mientras tanto pasa el tiempo y no hay cuándo se haga la obra. Esto pasa solo en Huánuco.



