La situación del aeropuerto Fernando Belaunde Terry de Jaén, Cajamarca, también conocido como Shumba, se ha tornado crítica, permaneciendo inoperativo desde 2022 debido al deterioro de su pista de aterrizaje. Esta prolongada inactividad ha generado serias repercusiones económicas, especialmente en el sector turístico, afectando tanto a empresas como a la conectividad de la región. La falta de vuelos ha obligado a los viajeros a recurrir a rutas alternativas más largas y costosas, impactando negativamente el flujo turístico hacia destinos clave como el complejo arqueológico de Kuélap.
Según la investigación publicada por El Comercio, la prolongada inoperatividad del terminal aéreo ha provocado el quiebre de numerosos emprendimientos turísticos.
El cierre inicial del aeropuerto Shumba tuvo lugar el 4 de junio de 2022, motivado por las condiciones deficientes de la pista. Tras una breve reapertura en diciembre del mismo año, las operaciones se suspendieron nuevamente en enero de 2023, repitiendo el problema. Un intento de reactivación en julio de 2023, incluso con la presencia del entonces ministro de Transportes y Comunicaciones, Raúl Pérez Reyes, resultó efímero debido a la utilización de asfalto inadecuado durante las reparaciones. Este vaivén de aperturas y cierres ha erosionado la confianza en la gestión del proyecto.
En mayo de 2024, Pérez Reyes, en ese momento titular del MTC, anunció una reestructuración de la gerencia de Corpac, atribuyendo la lentitud de los avances a la anterior administración. Se proyectaba que el aeropuerto inicialmente recibiría aeronaves de hasta 76 pasajeros, con planes de ampliar la capacidad para aeronaves más grandes a partir de octubre del mismo año. Sin embargo, esta promesa no se materializó y la incertidumbre persistió.
A pesar de los trabajos de reparación en curso, una empresa de turismo intentó operar vuelos con un avión de 76 pasajeros desde agosto del año pasado, pero se vio obligada a cancelar el servicio debido a la limitada capacidad de la aeronave y los elevados costos de los pasajes. Esta experiencia subraya la necesidad de soluciones definitivas y la importancia de una infraestructura adecuada para el desarrollo del transporte aéreo regional.
El MTC, durante la gestión de Pérez Reyes, propuso junio de 2025 como nueva fecha de reapertura, generando escepticismo entre la población local. Se estimaba que Corpac concluiría las obras de reparación para entonces, pero la falta de avances concretos alimentó la desconfianza. La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) está impulsando un proyecto de rehabilitación y mejoramiento del terminal aéreo con una inversión de 317 millones de soles, estimando la finalización del expediente técnico para el cuarto trimestre de 2026 y el inicio de obra en 2027. Estas proyecciones a largo plazo contrastan con la urgencia de la situación.
Corpac, la entidad encargada de ejecutar la obra, ha sido objeto de críticas por los retrasos en la reparación de la pista, que solo requiere la intervención en el 14% de su superficie, equivalente a 15,000 metros cuadrados. Se han destinado más de S/ 3.5 millones y un adicional del 11% para la instalación de geomallas, pero la entidad no ha proporcionado una fecha precisa para la finalización de la obra. La Contraloría, la DGAC y el MTC supervisan los trabajos de retiro de las capas dañadas del pavimento.
El cierre del aeropuerto ha provocado el quiebre del 70% de los emprendimientos turísticos surgidos a raíz de su funcionamiento, según Enrique Montoya, presidente de la Cámara de Turismo de Jaén. Las pérdidas económicas anuales superan los 250 millones de soles. Antes del cierre, en 2019, Jaén recibía alrededor de 12 mil turistas al mes, y dos aerolíneas operaban vuelos hacia la región. La infraestructura aeroportuaria representa un eje económico clave para el nororiente del Perú, conectando Jaén con ciudades como San Ignacio, Huancabamba, Cutervo, Chota, Bagua y todo Amazonas.




