La controversia se ha desatado tras unas declaraciones del embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, sugiriendo que la creación de un estado palestino debería ser responsabilidad de los “países musulmanes” en sus propios territorios, en lugar de establecerse en las áreas reconocidas internacionalmente como territorios palestinos. Este posicionamiento ha generado preocupación y debate, dado que podría representar un cambio drástico en la política exterior estadounidense de las últimas décadas con respecto al conflicto israelí-palestino.
Según la investigación publicada por The New York Times, las palabras del embajador Huckabee han sido recibidas con cautela, incluso dentro del propio Departamento de Estado, donde una portavoz intentó minimizar la trascendencia de sus comentarios.
En una entrevista videograbada con la BBC, Huckabee argumentó que “los países musulmanes tienen 644 veces la cantidad de tierra controlada por Israel”, insinuando que estos podrían ofrecer un espacio para la creación de un estado palestino si existiera un verdadero deseo de hacerlo. Estas declaraciones contrastan marcadamente con la tradicional postura estadounidense de apoyar una solución de dos estados, que garantizaría la soberanía palestina en Cisjordania y Gaza, territorios ocupados por Israel. Dicha política ha sido un pilar fundamental desde los Acuerdos de Oslo de 1993, impulsados por Estados Unidos, que buscaban un intercambio de “tierra por paz” entre ambas partes.
Adicionalmente, en una entrevista con Bloomberg News, Huckabee calificó como un “problema” la idea de declarar los territorios actualmente en disputa como un futuro estado palestino. De acuerdo con Bloomberg, en comentarios fuera de cámara, el embajador expresó dudas sobre el respaldo de la administración Trump a la solución de dos estados, contradiciendo la política estadounidense vigente. Esta ambigüedad plantea interrogantes sobre la dirección real de la política exterior de Estados Unidos en la región.
La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, al ser consultada sobre las declaraciones de Huckabee, enfatizó que este “ciertamente habla por sí mismo” y sugirió que se contacte a la Casa Blanca para obtener información sobre la postura oficial de la administración. Esta respuesta evasiva ha intensificado la incertidumbre en torno a la política estadounidense sobre el conflicto.
Es importante destacar que la comunidad internacional, con el apoyo de al menos 146 de los 193 países miembros de la ONU, incluyendo la Santa Sede, respalda el reconocimiento de un estado palestino en Cisjordania y Gaza. A pesar de que ningún país del G7 reconoce formalmente a Palestina como estado, Francia y Gran Bretaña han estado explorando la posibilidad de dar pasos hacia ese reconocimiento. De hecho, el presidente francés, Emmanuel Macron, tiene previsto copresidir una conferencia en Nueva York con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, con el objetivo de explorar la creación de un estado palestino. Esta iniciativa subraya la creciente presión internacional para avanzar hacia una solución al conflicto. Es relevante recordar que antes de su nombramiento como embajador, Huckabee había expresado opiniones controvertidas, llegando a negar la existencia de un pueblo palestino y a afirmar que toda Cisjordania pertenece a Israel. Sin embargo, tras su designación, se comprometió a “llevar a cabo la política del presidente” al frente de la diplomacia estadounidense en Israel.




