La condena a prisión de Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta argentina y figura política de gran polarización, y su inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, tras la ratificación de su condena por corrupción por parte de la Corte Suprema, marca un hito en la política nacional. Este fallo se produce en un contexto de creciente tensión política y social.
Según la investigación publicada por The New York Times, esta resolución judicial tiene el potencial de exacerbar las ya existentes divisiones políticas en Argentina. La sentencia llega después de que la Sra. Kirchner anunciara su intención de regresar a la política activa y tras un intento de asesinato que sufrió hace tres años.
La decisión de la Corte Suprema generó reacciones inmediatas, incluyendo el bloqueo de importantes vías de acceso a Buenos Aires por parte de sus seguidores. Previo al fallo, los principales sindicatos del país habían amenazado con llevar a cabo paros nacionales. La ex mandataria, perteneciente a una corriente de izquierda, ha mantenido recurrentes enfrentamientos con el actual presidente de tendencia derechista, Javier Milei.
El máximo tribunal rechazó la apelación de Kirchner en un dictamen de 27 páginas, consolidando la sentencia de seis años dictada por un tribunal inferior, que la encontró culpable de defraudar al Estado durante sus dos mandatos presidenciales (2007-2015). Es importante recordar que la causa se centra en la adjudicación de obra pública en la provincia de Santa Cruz, favoreciendo al empresario Lázaro Báez, cercano a la familia Kirchner.
A pesar de la condena, es poco probable que Fernández de Kirchner, de 72 años, cumpla una pena de prisión significativa, ya que la legislación argentina suele permitir el arresto domiciliario para personas mayores de 70 años. El tribunal inferior, que determinará si se le concede la prisión domiciliaria, le ha dado cinco días hábiles para presentarse ante el tribunal y ser detenida formalmente. Además, ha solicitado al Ministerio de Seguridad que prepare un lugar adecuado para su detención. Andrés Gil Domínguez, profesor de derecho constitucional de la Universidad de Buenos Aires, señaló que la ex presidenta podría estar detenida en una prisión por algunos días hasta que un juez apruebe su detención domiciliaria.
Tras conocer el fallo, la ex mandataria declaró ante sus seguidores, frente a la sede de su partido, que “esta Argentina en la que vivimos hoy nunca deja de sorprendernos”. Calificó a los tres miembros de la Corte Suprema como “títeres” y un “triumvirato de figuras vergonzosas” que responden a poderosos intereses económicos, y acusó al tribunal de “imponer una mordaza al voto popular”. Por su parte, Javier Milei se limitó a escribir “Justicia” en X, y republicó varios mensajes celebrando la decisión de la Corte Suprema. Este cruce de declaraciones refleja la profunda brecha política que divide a la sociedad argentina.
Kirchner, una figura central en la política argentina durante más de tres décadas, sigue siendo una figura divisiva. Mientras que gran parte del país considera su presidencia sinónimo de mala gestión económica y corrupción, todavía cuenta con una base leal que le atribuye la implementación de programas sociales de gran alcance. La ex presidenta, quien también fue vicepresidenta entre 2019 y 2023, ha enfrentado numerosas acusaciones de corrupción. Ya había sido condenada en 2022 por dirigir contratos de obras viales públicas en una provincia del sur a un amigo de la familia y socio comercial. Ella ha denunciado estos cargos como políticamente motivados, acusando a sus oponentes de utilizar el poder judicial para limitar su influencia.
El tribunal determinó que el esquema de corrupción había comenzado bajo el mandato de su esposo y predecesor, Néstor Kirchner, y continuó durante sus dos mandatos presidenciales. Néstor Kirchner había sido gobernador de la provincia sureña de Santa Cruz y presidente de Argentina entre 2003 y 2007. Falleció en 2010. Desde 2024, Cristina Fernández de Kirchner lidera el Partido Justicialista, la principal fuerza de oposición a Milei y la plataforma política más grande del Peronismo, el movimiento populista y nacionalista que ha moldeado gran parte de la historia política moderna de Argentina.




