Uso de biometría en aeropuertos extranjeros Lecciones para el nuevo Jorge Chávez

El nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez (AIJCH) se prepara para consolidarse como un **hub** estratégico en Sudamérica, adoptando la biometría como un pilar fundamental para optimizar la experiencia del pasajero y fortalecer la seguridad. En un entorno global donde la tecnología evoluciona rápidamente, esta apuesta por sistemas avanzados de identificación se alinea con las tendencias observadas en aeropuertos de la región y del mundo, buscando una mayor eficiencia y protección. La implementación de estas tecnologías responde a la creciente demanda de viajes aéreos y la necesidad de gestionar flujos de pasajeros de manera ágil y segura. Se estima que, para el año 2040, el tráfico aéreo mundial se duplicará, lo que exige la adopción de soluciones innovadoras como la biometría.

Según la investigación publicada por Gestión, la biometría se presenta como una herramienta esencial para modernizar la infraestructura aeroportuaria y mejorar la competitividad del país en el sector.

El AIJCH contará con 21 módulos atendidos por inspectores y nueve puertas electrónicas (e-gates) equipadas con tecnología biométrica de última generación. Estas e-gates emplearán reconocimiento facial y verificación de huellas dactilares para agilizar el proceso de control migratorio, inicialmente enfocándose en ciudadanos peruanos mayores de edad con pasaporte electrónico y usuarios con carné de extranjería vigente. La validación de identidad se realizará mediante el DNI 3.0, buscando simplificar y acelerar el tránsito de los pasajeros por el aeropuerto.

Alberto Juárez, vicepresidente global de Verificación de Identidad y Servicios de Confianza en Sovos, señala que la biometría no solo optimizará la experiencia de los viajeros, sino que también reforzará la seguridad al reducir errores humanos y detectar amenazas potenciales con mayor eficacia. Este avance sitúa a Lima en una posición competitiva frente a terminales aéreas líderes en la región, como El Dorado en Colombia y Congonhas en Brasil, que ya han implementado sistemas biométricos con éxito. La inversión en estas tecnologías busca posicionar al Perú como un referente en la gestión aeroportuaria en Sudamérica.

En Colombia, el Aeropuerto Internacional El Dorado ya utiliza el reconocimiento de iris para el control migratorio, permitiendo a los ciudadanos mayores de 12 años registrarse por única vez para acceder a este sistema. Chile, por su parte, aplica el reconocimiento facial y la verificación automática de documentos tanto para vuelos locales como internacionales. Brasil ha ido un paso más allá, con sistemas de embarque 100% biométricos en Congonhas y Santos Dumont, eliminando la necesidad de que los pasajeros presenten documentos físicos, requiriendo únicamente el reconocimiento facial.

Las autoridades brasileñas destacan que este modelo ha contribuido a reducir los fraudes y mejorar la seguridad en el control migratorio. Argentina también ha implementado la biometría a través de huellas digitales y reconocimiento facial, con una base de datos centralizada gestionada por las fuerzas de seguridad. Esta tecnología se utiliza incluso en el transporte fluvial que conecta con Uruguay, demostrando su versatilidad y adaptabilidad a diferentes contextos. La experiencia de estos países sirve como referencia para la implementación de la biometría en el AIJCH.

No obstante, la implementación de sistemas biométricos requiere marcos normativos sólidos que protejan los datos personales de los viajeros. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha revelado que el 75% de los viajeros prefiere la biometría frente a los pasaportes y tarjetas de embarque tradicionales, aunque el 50% manifiesta preocupación por la protección de sus datos. Un 39% se muestra más abierto a las soluciones biométricas si se garantiza la seguridad de su información. Este dato subraya la importancia de la transparencia y la confianza en el manejo de la información personal.

Juárez enfatiza la necesidad de políticas públicas transparentes y mecanismos de supervisión que garanticen la protección de los derechos individuales, advirtiendo que “la seguridad no puede ser excusa para un monitoreo invasivo”. En un futuro donde los viajes serán cada vez más digitales, el éxito de la biometría dependerá del compromiso conjunto entre gobiernos, empresas y ciudadanos para construir procesos eficientes, éticos y transparentes. La integración de la Inteligencia Artificial (IA) ha permitido mejorar la precisión de los procesos de control biométrico en aeropuertos, como se observa en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles de México, donde los pasajeros utilizan una aplicación móvil para agilizar los controles de seguridad migratoria.