El expresidente Donald Trump ha vuelto a imponer una política migratoria restrictiva con un nuevo decreto que prohíbe el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos de 13 países y restringe la emisión de visas a personas de otros cinco. La medida, anunciada esta semana, amplía significativamente el alcance geográfico y demográfico de los vetos implementados durante su primera administración.
Los países con prohibición total de entrada son Afganistán, Chad, Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Myanmar, Somalia, Sudán y Yemen. En tanto, los ciudadanos de Burundi, Cuba, Laos, Sierra Leona, Togo, Turkmenistán y Venezuela verán suspendidos ciertos tipos de visado, según informó la administración de Trump.
Medida de mayor alcance que la de 2017
A diferencia del veto original de 2017, que afectó a siete países de mayoría musulmana, esta nueva política abarca naciones de África, Asia y América Latina. Cinco de los países afectados en ese primer veto figuran nuevamente en la lista. Según funcionarios, las restricciones buscan presionar a los gobiernos señalados para que colaboren con los estándares de seguridad e intercambio de información requeridos por EE.UU.
Durante la implementación del veto original, miles de viajeros quedaron varados en aeropuertos y más de 60.000 visas fueron revocadas. La medida generó protestas y acciones judiciales que demoraron su aplicación durante meses. Tras la revocatoria de los vetos en 2021, el flujo de viajeros desde algunos de estos países repuntó.
En perspectiva: una política de largo aliento
Entre 2017 y 2020, la administración Trump emitió cuatro versiones de vetos migratorios, ajustándolos para sortear obstáculos legales. Ahora, con una nueva candidatura en marcha, el expresidente retoma esta política como parte de su agenda de seguridad nacional. Organizaciones de derechos humanos han manifestado su preocupación por el impacto humanitario y diplomático de la medida.




