El dólar continúa debilitándose y se ubica en su nivel más bajo en tres años, en un contexto de creciente tensión comercial impulsada por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. De acuerdo con proyecciones de bancos como Morgan Stanley y Goldman Sachs, el debilitamiento de la divisa podría profundizarse en los próximos meses.
Analistas sostienen que el gobierno de Trump percibe al dólar fuerte como un obstáculo para su objetivo de reindustrializar Estados Unidos. Una moneda más débil favorece las exportaciones al hacerlas más competitivas, encareciendo a su vez los productos importados. Esto se alinea con la intención presidencial de recuperar empleos manufactureros y reducir el déficit comercial, según explicó Gabriela Siller, del Grupo Financiero BASE.
Dudas sobre los riesgos y la viabilidad del plan
Circulan versiones sobre un supuesto “Acuerdo de Mar-a-Lago” para debilitar el dólar, promovido por el asesor económico Stephen Miran. Sin embargo, expertos como Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI, cuestionan su fundamento. Además, aunque la política económica influye, el valor del dólar se determina en el mercado global de divisas, fuera del control directo de cualquier presidente.
Más allá de la competitividad exportadora, economistas alertan sobre la erosión de la confianza internacional en el dólar como moneda de reserva. Esta incertidumbre podría dañar los bonos del Tesoro y complicar la política monetaria de la Reserva Federal, en un momento en que la inflación amenaza con escalar aún más.




