China refuta la acusación de Trump sobre violación de tregua comercial

La guerra comercial latente entre Estados Unidos y China vuelve a tensarse, poniendo en entredicho la tregua alcanzada el mes pasado, en mayo, que buscaba un respiro a las duras imposiciones arancelarias que se venían aplicando mutuamente. La declaración del Ministerio de Comercio chino, emitida el lunes, es una respuesta directa a las acusaciones del expresidente Trump, quien afirmaba que China estaba incumpliendo los términos del acuerdo temporal.

Según la investigación publicada por The New York Times, el Ministerio de Comercio chino calificó de “infundados” los ataques vertidos por Trump en redes sociales la semana anterior. La fricción surge en un momento crucial, donde la inflación global y las disrupciones en las cadenas de suministro complican aún más el panorama económico internacional.

En su comunicado, el gobierno chino defiende haber cumplido diligentemente con su parte del pacto, acusando a la administración estadounidense de implementar “prácticas erróneas” a través de una serie de “medidas restrictivas discriminatorias”. Entre estas medidas, señalan las restricciones impuestas a la venta de software de diseño de chips a empresas chinas y la prohibición a compañías americanas de utilizar o financiar chips de inteligencia artificial provenientes del gigante tecnológico Huawei. Estas acciones, según el Ministerio, socavan la confianza mutua necesaria para avanzar en las negociaciones.

Asimismo, Beijing critica el anuncio del gobierno de Trump de “revocar agresivamente” los visados de estudiantes chinos y de intensificar el escrutinio de todas las futuras solicitudes provenientes de China, incluyendo Hong Kong. Esta medida, vista como un ataque directo al intercambio académico y cultural, añade una capa más de complejidad a las ya tensas relaciones bilaterales. Esta decisión se une a otras medidas restrictivas que ya habían afectado a investigadores y científicos chinos en el pasado.

El comunicado del Ministerio de Comercio chino enfatiza que “la parte estadounidense ha intensificado unilateralmente nuevas fricciones económicas y comerciales, exacerbando la incertidumbre e inestabilidad de las relaciones económicas y comerciales bilaterales”. Añaden que, “en lugar de reflexionar sobre sus propias acciones, ha trasladado la culpa a China”. Esta retórica confrontacional sugiere una creciente frustración por parte de Beijing ante lo que considera una actitud injusta y proteccionista por parte de Estados Unidos.

Ante esta situación, China advierte que tomará medidas para “salvaguardar sus legítimos derechos e intereses” si Estados Unidos continúa perjudicando los intereses chinos. Esta declaración deja abierta la puerta a posibles represalias comerciales, lo que podría desencadenar una nueva escalada en la confrontación económica entre las dos potencias mundiales. La incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones comerciales se cierne sobre los mercados globales.

La preocupación estadounidense sobre el acceso a imanes de tierras raras, elementos cruciales para la fabricación de automóviles, semiconductores, aviones y otros productos vitales, es otro punto de fricción. China mantiene un cuasi-monopolio en la producción de estos metales, lo que da a Beijing una importante ventaja estratégica. La capacidad de las empresas estadounidenses para mantener en funcionamiento sus fábricas podría verse comprometida sin un suministro suficiente de estos imanes.