La tensión comercial entre China y Estados Unidos se intensifica tras las acusaciones de Washington sobre el incumplimiento de un pacto arancelario previo. Este conflicto se desarrolla en un contexto global de incertidumbre económica, donde las cadenas de suministro ya se ven afectadas por diversos factores geopolíticos y económicos, incluyendo la inflación y la escasez de ciertos materiales clave.
Según la investigación publicada por El Comercio, el Ministerio de Comercio chino ha respondido con firmeza a las acusaciones estadounidenses, negando cualquier violación del acuerdo alcanzado en Ginebra el 12 de mayo. Dicho acuerdo buscaba una distensión en la guerra comercial mediante la reducción temporal de aranceles impuestos a productos de ambos países.
El gobierno chino considera que las acusaciones de Estados Unidos son infundadas y carentes de base real. En su declaración, el Ministerio de Comercio chino señaló que Washington ha implementado una serie de medidas restrictivas y discriminatorias dirigidas a China, como los controles a la exportación de semiconductores de inteligencia artificial y la revocación de visas para estudiantes chinos.
Por su parte, Estados Unidos, a través de funcionarios como el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, ha expresado su confianza en que una conversación directa entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping podría resolver las tensiones existentes. Bessent ha mencionado la retención por parte de China de productos esenciales para la cadena de suministro global, lo que consideraría una falta de fiabilidad como socio comercial.
La controversia se centra particularmente en la lentitud de China para otorgar nuevas licencias de exportación de tierras raras y otros componentes necesarios para la fabricación de semiconductores y automóviles. Este punto específico ha sido resaltado por el Wall Street Journal, añadiendo más presión sobre las relaciones comerciales bilaterales.
En paralelo, el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos bloqueó temporalmente los aranceles “recíprocos” propuestos por la administración Trump, así como los impuestos a Canadá, México y China relacionados con la lucha contra el fentanilo, argumentando que solo el Congreso tiene la facultad para imponer tales medidas. Sin embargo, un tribunal de apelaciones revirtió esta decisión, dejando en suspenso la aplicación de los aranceles hasta una resolución final del caso.
Tanto China como Estados Unidos parecen apostar por el diálogo de alto nivel para desatascar la situación. La posibilidad de una reunión entre Trump y Xi Jinping se vislumbra como un punto clave para determinar el futuro de las relaciones comerciales entre las dos potencias económicas mundiales, en un momento en que la estabilidad de la economía global se encuentra en juego.




