Las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania, celebradas el lunes en Estambul, concluyeron con avances mínimos más allá del intercambio de prisioneros y restos de soldados caídos. Este encuentro se produjo tras una escalada en los ataques aéreos, evidenciando la complejidad del conflicto que, desde su inicio en 2022, ha transformado la geopolítica europea y reconfigurado las alianzas internacionales. La mediación turca, buscando un cese al fuego, se enfrenta a las posturas firmes de ambos países y las presiones externas.
Según la investigación publicada por The New York Times, si bien se esperaba que ambas delegaciones discutieran sus condiciones respectivas para un acuerdo de paz o, al menos, un alto el fuego, la reunión no produjo los resultados esperados, evidenciando las profundas diferencias que persisten entre Moscú y Kiev.
Kiev había presentado sus términos de paz a Moscú con antelación, pero, según funcionarios de ambos países, Rusia presentó sus condiciones el mismo día de la reunión. La delegación ucraniana solicitó una semana para evaluar la propuesta rusa, postergando así cualquier avance inmediato. Serhii Kyslytsia, viceministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, declaró a la prensa que no podían reaccionar con la rapidez necesaria a las propuestas rusas tras las conversaciones, que tuvieron una duración de menos de 90 minutos y se desarrollaron en un hotel histórico en la parte europea del Bósforo. Uno de los puntos de fricción es la exigencia rusa del reconocimiento de la anexión de Crimea y el control sobre territorios en el este de Ucrania, algo inaceptable para Kiev.
El único resultado tangible de las conversaciones fue un acuerdo para intercambiar a todos los prisioneros de guerra gravemente enfermos y heridos, así como a los menores de 25 años. El número total de prisioneros involucrados no está claro. Además, ambas partes acordaron intercambiar los cuerpos de 6.000 soldados caídos de cada lado. Este tipo de acuerdos humanitarios, aunque importantes, no abordan las causas fundamentales del conflicto ni trazan un camino claro hacia la paz.
Tras la conclusión de las conversaciones, las agencias de noticias estatales rusas hicieron públicas las condiciones de paz de Moscú, que incluían demandas maximalistas que el Kremlin ha mantenido durante toda la guerra. Estas demandas, que incluyen el reconocimiento por parte de Ucrania de las ganancias territoriales de Rusia, la reducción del tamaño del ejército ucraniano, la designación del ruso como idioma oficial de Ucrania y un compromiso formal con la neutralidad ucraniana (lo que impediría su ingreso en la OTAN), han sido rechazadas de plano por Kiev, que las considera una exigencia de rendición.
Adicionalmente, la propuesta rusa estipulaba que Moscú solo aceptaría un alto el fuego si Kiev retiraba sus tropas de cuatro regiones ucranianas reclamadas por Rusia, o si Ucrania cesaba la movilización de tropas y la recepción de armamento del extranjero, y se abstenía de cometer actos de sabotaje contra Rusia. La falta de una posición unificada dentro de la comunidad internacional sobre cómo abordar las demandas rusas también complica el panorama.
El ministro de Defensa de Ucrania, Rustem Umerov, quien encabezó la delegación de su país, expresó su esperanza de convocar una nueva reunión antes de finales de junio, pero también dejó claro que Ucrania considera que el progreso hacia un acuerdo de paz requiere una reunión de los presidentes de ambos países. El Kremlin ha rechazado repetidamente la posibilidad de una reunión entre Vladimir Putin y Volodímir Zelenski, argumentando que no existen las condiciones necesarias para un diálogo constructivo al más alto nivel.




