La hambruna se cierne sobre la Franja de Gaza, una amenaza que la ONU ha calificado de inminente para la totalidad de la población. Este sombrío panorama se agudiza en un contexto de renovados enfrentamientos y restricciones al acceso humanitario, generando una crisis sin precedentes. Recordemos que Gaza, con una superficie de 360 kilómetros cuadrados y una alta densidad poblacional, depende críticamente de la ayuda externa para su supervivencia.
Según la investigación publicada por Gestión.pe, la situación humanitaria en Gaza ha alcanzado un punto crítico, con la totalidad de la población en riesgo de hambruna, una advertencia emitida por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).
La reanudación de la ofensiva israelí tras una breve tregua ha exacerbado la ya precaria situación. A pesar del levantamiento formal del bloqueo total impuesto por el gobierno de Netanyahu a la ayuda internacional, las organizaciones no gubernamentales denuncian que el volumen de suministros permitidos resulta completamente insuficiente para cubrir las necesidades básicas de la población. De hecho, la ONU ha reiterado que la situación humanitaria “sigue siendo muy grave”, evidenciando una brecha crítica entre la asistencia disponible y la demanda apremiante.
Jens Laerke, portavoz de OCHA, ha sido contundente al describir a Gaza como “el lugar con más hambre del mundo”, subrayando que se trata de la única región delimitada donde el 100% de sus habitantes se encuentra en riesgo de hambruna. Esta dramática declaración refleja la magnitud de la crisis y la urgencia de una respuesta internacional coordinada y efectiva.
Mientras tanto, la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania continúa generando controversia y obstaculizando las perspectivas de una solución pacífica al conflicto. El reciente anuncio de la creación de 22 nuevas colonias ha sido criticado por la comunidad internacional, incluyendo al Reino Unido, que lo considera un “obstáculo deliberado” para la creación de un Estado palestino. António Guterres, portavoz del jefe de la ONU, ha calificado esta política como “una dirección equivocada” en los esfuerzos por alcanzar la paz.
En este contexto, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha expresado la necesidad de reconocer a Palestina como un Estado, argumentando que se trata no solo de un “deber moral”, sino también de una “exigencia política”. Esta postura refleja un creciente consenso internacional sobre la importancia de avanzar hacia una solución de dos Estados como vía para garantizar la seguridad y la estabilidad en la región. La postura de Macron contrasta con la del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien argumenta que la expansión de los asentamientos es “una respuesta decisiva a las organizaciones terroristas que tratan de dañar y debilitar nuestro control sobre esta tierra”.
Los recientes bombardeos israelíes en Jabaliya, en el norte de Gaza, han provocado la muerte de al menos 45 personas, según fuentes locales. Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, ha manifestado que “es hora de entrar con toda la fuerza necesaria, sin pestañear, para destruir (…) a Hamás”, lo que anticipa una escalada aún mayor del conflicto y un agravamiento de la crisis humanitaria.




