Candidatos judiciales recurren a TikTok y Tinder en las vastas elecciones de México

México se enfrenta a una inédita elección judicial a nivel nacional, un proceso que transformará la estructura del poder judicial al permitir a los ciudadanos elegir a sus jueces, desde los tribunales locales hasta la Suprema Corte. La campaña, sin embargo, ha tomado un giro inusual debido a las restricciones impuestas, que han obligado a los aspirantes a recurrir a estrategias poco convencionales en redes sociales para conectar con el electorado. Estas medidas forman parte de una reforma más amplia destinada a democratizar el sistema de justicia y combatir la corrupción, un problema endémico en México.

Según la investigación publicada por The New York Times, la prohibición de publicidad pagada en medios tradicionales como televisión, radio y carteles, así como la ausencia de financiamiento público o donaciones, ha impulsado a los candidatos a la judicatura a buscar visibilidad a través de plataformas digitales, generando una campaña atípica, con mensajes que, en ocasiones, rozan lo divisivo. Las leyes electorales mexicanas, históricamente, han buscado limitar la influencia del dinero en la política, pero estas nuevas restricciones elevan aún más el desafío para los candidatos.

La creatividad, a veces rayana en lo insólito, ha sido la tónica predominante en esta contienda. Un aspirante a la Suprema Corte no dudó en compararse con un “chicharrón preparado”, mientras otra se transformó en “Dora la Transformadora”, parodiando a la popular caricatura infantil. Incluso, hubo quien recurrió a aplicaciones de citas para interactuar con votantes potenciales, buscando, según sus palabras, un “match con la justicia”. La ley establece un límite de gasto personal para estas campañas, lo que incentiva aún más la búsqueda de alternativas económicas para llegar a la ciudadanía.

Si bien se permiten formas de promoción más tradicionales, como la distribución de folletos y el contacto directo con los ciudadanos, la omnipresencia de internet ha hecho que las redes sociales sean el campo de batalla principal. Algunos candidatos reconocen que, a pesar de los esfuerzos, no todos parten del mismo punto, ya que aquellos con mayores recursos económicos tienen una ventaja para autofinanciar sus campañas, una situación que pone en tela de juicio la equidad del proceso electoral.

Críticos y analistas legales expresan su preocupación por la “trivialización” de la justicia, advirtiendo que la popularidad en redes sociales no necesariamente refleja las cualidades deseadas en un juez: imparcialidad, seriedad y la capacidad de inspirar confianza. La interrogante principal reside en determinar si estas estrategias online realmente influirán en los resultados, considerando que otros actores, como partidos políticos y sindicatos, operan tras bambalinas.

Pese al debate, algunos candidatos defienden su peculiar enfoque. Carlos Odriozola Mariscal, postulante a la Suprema Corte, argumenta que su uso de aplicaciones de citas fue una manera de llegar a nuevas audiencias, especialmente a los jóvenes, y de abordar temas relevantes. Otros, como Dora Alicia Martínez Valero (“Dora la Transformadora”), incluso han experimentado remordimientos al constatar que sus propuestas serias no generaron el mismo impacto que sus videos virales.