El canciller Elmer Schialer informó que el Consejo de Ministros aprobó por unanimidad la designación del expremier Gustavo Adrianzén como representante permanente del Perú ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con sede en Nueva York.
Durante una rueda de prensa ofrecida el miércoles, Schialer destacó la trayectoria del exjefe del Gabinete y afirmó que se trata de un funcionario “de gran valía, no solo para este gobierno, sino para el país”. Asimismo, detalló que Adrianzén posee una sólida formación en Derecho, Administración Pública y relaciones multilaterales, con estudios de posgrado en instituciones internacionales de Suiza, Turquía, Costa Rica e Italia.
“Más allá de haber sido premier, fue ministro de Justicia, procurador del Ministerio de Defensa y embajador ante la OEA. Es un profesional plenamente calificado”, recalcó el canciller. Por su parte, el actual jefe del Consejo de Ministros, Eduardo Arana, también elogió a su antecesor, subrayando sus capacidades políticas y humanas.
Adrianzén asumirá el cargo tras haber renunciado como presidente del Consejo de Ministros el pasado 14 de mayo, un día antes de tener que responder en el Congreso ante cuatro mociones de censura promovidas por distintas bancadas. Estas lo responsabilizaban por no enfrentar con eficacia la creciente inseguridad ciudadana.
En su mensaje de renuncia, transmitido junto a la presidenta Dina Boluarte, Adrianzén alegó que daba un paso al costado por el bien del país, sin referirse directamente a las causas políticas. “Me asiste el deber de presentar mi renuncia irrevocable”, expresó, asegurando que su gestión acumuló logros “imposibles de enumerar”, pese a que los niveles de aprobación del Ejecutivo se encuentran en mínimos históricos.
Críticas a la falta de transparencia
Ese mismo día, Adrianzén negó en al menos dos ocasiones su intención de dejar el cargo. La Presidencia del Consejo de Ministros incluso emitió comunicados rechazando su posible dimisión, los cuales fueron desmentidos horas más tarde por su propia salida.
La designación ante la ONU ocurre en un contexto marcado por tensiones internas en el Ejecutivo y con un exjefe de Gabinete que deja su cargo rodeado de incertidumbre política y críticas a su gestión.




