La restricción de visas a estudiantes chinos en Estados Unidos ha escalado, generando preocupación en instituciones académicas y tensiones diplomáticas. La decisión de la administración Trump, ahora reactivada, busca revocar agresivamente las visas de estudiantes chinos vinculados al Partido Comunista Chino (PCCh) o que cursen estudios en áreas consideradas “críticas”, un movimiento que podría impactar significativamente el flujo de talento y los ingresos universitarios. Esta política se alinea con una creciente desconfianza hacia China, exacerbada por preocupaciones sobre espionaje y robo de propiedad intelectual, aunque las evidencias concretas de tal actividad sean limitadas.
Según la investigación publicada por The New York Times, el Secretario de Estado Marco Rubio anunció el miércoles por la noche que el gobierno de Trump trabajaría para “revocar agresivamente” las visas de estudiantes chinos, incluidos aquellos con vínculos con el Partido Comunista Chino o que estudian en “campos críticos”.
La revisión de los criterios de visado por parte del Departamento de Estado, que incluye un “escrutinio mejorado” de todas las futuras solicitudes de China y Hong Kong, marca un endurecimiento en la postura de Estados Unidos. Esta medida, sumada a las acciones agresivas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para detener a estudiantes con visas revocadas, ha provocado litigios contra la administración Trump, poniendo de relieve la controversia y las potenciales consecuencias legales de esta política.
Las universidades estadounidenses, que dependen en gran medida de las matrículas completas pagadas por estudiantes internacionales, particularmente de China, podrían enfrentar dificultades financieras. La presencia de estudiantes e investigadores chinos en laboratorios científicos universitarios también es significativa, lo que plantea interrogantes sobre el impacto en la investigación y el desarrollo en Estados Unidos.
Si bien la declaración de Rubio no define “campos críticos”, se presume que se refiere a la investigación en ciencias físicas y tecnología avanzada. Funcionarios estadounidenses han expresado preocupación por el reclutamiento de científicos formados en Estados Unidos por parte del gobierno chino, aunque la magnitud de esta práctica es incierta. Esta preocupación se enmarca en un contexto más amplio de competencia tecnológica y geopolítica entre Estados Unidos y China.
Históricamente, familiares de altos funcionarios del PCCh han tenido la oportunidad de estudiar en universidades estadounidenses, incluyendo figuras como la hija del líder chino Xi Jinping, quien asistió a Harvard bajo un seudónimo. Sin embargo, estas conexiones ahora están bajo escrutinio, lo que refleja un cambio en la percepción y el tratamiento de las élites chinas en Estados Unidos.
En 2020, la administración Trump ya había tomado medidas para cancelar las visas de miles de estudiantes e investigadores chinos con vínculos directos con universidades militares chinas, marcando la primera vez que Estados Unidos restringía el acceso de una categoría de estudiantes chinos a sus universidades. Este precedente subraya la evolución gradual, pero constante, de una política más restrictiva hacia los estudiantes chinos en Estados Unidos, con implicaciones significativas para la diplomacia, la economía y la investigación.




