Resveratrol para rejuvenecer ¿Realmente es milagroso Lo esencial antes de tomarlo

En un contexto global donde la búsqueda de la longevidad y el bienestar físico ocupan un lugar central en la vida de muchas personas, el resveratrol se ha posicionado como un suplemento de interés, aunque no exento de controversia. Este compuesto, presente en alimentos como las uvas y el vino tinto, ha ganado popularidad gracias a su promoción como una molécula capaz de combatir los efectos del envejecimiento. Sin embargo, es fundamental analizar con rigor la evidencia científica que respalda estas afirmaciones.

Según la investigación publicada por El Comercio, la fascinación por el resveratrol se extiende desde los laboratorios hasta las redes sociales, atrayendo a entusiastas del “biohacking” y a consumidores en general que buscan alternativas naturales para prolongar su salud y vitalidad. Este auge plantea interrogantes sobre la validez de sus beneficios y la necesidad de una evaluación crítica de su eficacia.

La nutricionista Vivian Gelle, de la Universidad San Ignacio de Loyola, señala que el interés en el resveratrol responde a la búsqueda de estrategias para mitigar el deterioro de la salud asociado al envejecimiento. La esperanza de optimizar la longevidad, mejorar la función mitocondrial y prevenir enfermedades crónicas desde edades tempranas impulsa el consumo de este tipo de compuestos. Es importante destacar que el resveratrol es un polifenol, conocido por su capacidad antioxidante y sus posibles efectos antiinflamatorios y neuroprotectores.

Si bien algunos estudios sugieren efectos positivos en personas con síndrome metabólico, diabetes tipo 2 o hígado graso, como la reducción de la presión arterial y la mejora del perfil lipídico, el médico endocrinólogo Carlos Guerreros, de Clínica Internacional, advierte que la evidencia clínica en humanos aún es limitada. La mayoría de los estudios se han realizado “in vitro” o en modelos animales, lo que dificulta la extrapolación de los resultados a la población general. Por esta razón, entidades médicas como la Endocrine Society consideran que los hallazgos actuales no son concluyentes.

En cuanto a las formas de consumo, la ingesta de resveratrol a través de alimentos como uvas, arándanos y maní se considera una opción más segura y completa, ya que proporciona otros nutrientes y antioxidantes beneficiosos. Sin embargo, las cantidades de resveratrol presentes en estos alimentos son relativamente bajas, lo que podría requerir un consumo elevado para alcanzar dosis terapéuticas. Los suplementos, por otro lado, ofrecen concentraciones más altas, pero presentan una biodisponibilidad variable y posibles riesgos, incluyendo interacciones con otros medicamentos.

La administración de suplementos de resveratrol podría justificarse en ciertos casos, como en pacientes con hígado graso o enfermedades cardiovasculares, debido a su posible efecto cardioprotector. La doctora Sonia Pérez, de la Clínica Ricardo Palma, también menciona su posible utilidad a corto plazo en mujeres en etapa de perimenopausia, debido a su acción como fitoestrógeno. Sin embargo, es fundamental consultar con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier suplementación, especialmente si existen condiciones preexistentes o se están tomando otros medicamentos.