Moscú recrudece sus ofensivas contra Ucrania al tiempo que Washington se distancia

La escalada bélica en Ucrania ha alcanzado un punto crítico, marcada por intensos bombardeos aéreos rusos sobre ciudades y pueblos ucranianos en las primeras horas del lunes. Este recrudecimiento de la ofensiva rusa se produce en un contexto de creciente repliegue de Estados Unidos del conflicto, tanto en términos de asistencia militar como de implicación en los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución pacífica. La ofensiva rusa no solo intensifica la ya precaria situación humanitaria, sino que también plantea serias interrogantes sobre la futura capacidad de defensa de Ucrania ante una amenaza persistente.

Según la investigación publicada por The New York Times, al menos 355 drones rusos y nueve misiles fueron lanzados contra territorio ucraniano. Este ataque se produjo tras las críticas vertidas por el expresidente Trump hacia el presidente Putin, a quien acusó en redes sociales de actuar de forma “absolutamente LOCA” en su intento de conquistar Ucrania.

El ataque masivo con drones y misiles ha causado un número significativo de víctimas civiles y ha dañado infraestructuras críticas. Ucrania, que depende en gran medida del apoyo occidental para su defensa, se enfrenta a una creciente escasez de misiles interceptores para sus sistemas Patriot, lo que aumenta su vulnerabilidad ante futuros ataques. La intensificación de los bombardeos rusos se produce en un momento en que la asistencia militar de Estados Unidos a Ucrania se encuentra en un punto de inflexión.

El propio Trump, si bien condenó los últimos bombardeos rusos, también criticó al presidente Zelensky, acusándolo de “palabras provocadoras”. Asimismo, reiteró su deseo de apartarse de la mediación en el conflicto, dejándolo en manos de Ucrania y Rusia. Esta postura se ve reforzada por el hecho de que, desde que asumió el cargo, Trump no ha aprobado ningún nuevo paquete de asistencia militar para Ucrania, dejando en el aire el destino de los 3.850 millones de dólares ya autorizados por el Congreso para Kyiv.

El Kremlin, por su parte, ha expresado su gratitud a Trump por impulsar las negociaciones entre Rusia y Ucrania, calificando el inicio de las conversaciones en Estambul como “un logro muy importante”. Sin embargo, la realidad sobre el terreno sigue siendo sombría, con Rusia aprovechando su ventaja numérica para avanzar en el este de Ucrania, especialmente en la región de Donbas. Para lograr su objetivo de ocupar la totalidad de esta región, las fuerzas rusas deberán tomar ciudades clave como Pokrovsk y Kostiantynivka, lo que previsiblemente conducirá a meses de combates cruentos.

Expertos militares advierten que, a medida que Ucrania agote sus misiles interceptores, los bombardeos rusos se volverán aún más letales. Al mismo tiempo, Rusia continúa modernizando su arsenal, desplegando misiles balísticos Iskander-M con señuelos de radar y trayectorias cuasi-balísticas, lo que dificulta su interceptación. En un contexto de crecientes desafíos y ante la incertidumbre sobre el futuro apoyo occidental, Valery Zaluzhny, excomandante de las fuerzas armadas ucranianas, ha advertido sobre la necesidad de abandonar las esperanzas de una solución milagrosa al conflicto.