La controversia sobre la política migratoria y la libertad académica vuelve a situar a la Universidad de Harvard en el centro de la polémica. La administración del expresidente Donald Trump intensificó su confrontación con la prestigiosa institución, amenazando con expulsar a estudiantes internacionales y limitando su capacidad para matricular nuevos alumnos del extranjero, bajo acusaciones de antisemitismo y falta de transparencia.
Según la investigación publicada por Gestión, la tensión se centra en la negativa de Harvard a proporcionar información detallada sobre sus estudiantes extranjeros, lo que ha llevado al Departamento de Seguridad Nacional a considerar medidas restrictivas sobre la emisión de visados.
El expresidente Trump, a través de su plataforma Truth Social, expresó su descontento con la universidad, cuestionando por qué Harvard no revela que casi un tercio de su alumnado proviene del extranjero. Además, señaló que muchos de estos países no contribuyen económicamente a la educación de sus ciudadanos en Harvard. Trump exigió conocer la identidad y la nacionalidad de estos estudiantes, argumentando que el gobierno federal proporciona miles de millones de dólares a la universidad y, por lo tanto, tiene derecho a esta información.
Si bien el expresidente Trump afirmó que el 31% de los estudiantes de Harvard son internacionales, la propia universidad precisa que la cifra real es del 27.2% para el curso actual. Este dato resalta la importancia de la población estudiantil internacional en Harvard, un aspecto clave para la diversidad y el prestigio académico de la institución. De acuerdo a datos del Institute of International Education, en el año académico 2022-2023, Estados Unidos acogió a más de un millón de estudiantes internacionales, representando un motor importante para la economía y la diplomacia cultural.
La confrontación no es nueva. En los últimos meses, la administración Trump había recortado cerca de 2 mil millones de dólares en subvenciones federales a Harvard, alegando preocupaciones sobre antisemitismo y la influencia del Partido Comunista Chino en sus programas de intercambio académico. Esta medida financiera refleja la escalada en la tensión entre el gobierno y la universidad, poniendo en riesgo la financiación de investigaciones y proyectos académicos cruciales.
Aunque el Departamento de Seguridad Nacional anunció la suspensión de la emisión de visados para estudiantes internacionales que desearan ingresar a Harvard, esta medida fue rápidamente impugnada por la universidad a través de una demanda judicial. Esta acción legal demostró la firme oposición de Harvard a las políticas de la administración Trump y su compromiso con la defensa de la libertad académica y la diversidad en su campus.




