El hecho de que tengamos tan a la mano y a tan poco costo, para la gran parte de la población, el acceso a internet y a dispositivos electrónicos, nos ha conectado a niveles inimaginables y nos ha brindado, por primera vez en la historia, el acceso a una impresionante cantidad de información en cualquier idioma y desde una gran variedad de puntos de vista.
Los usuarios de redes sociales y del internet en general están comenzando a entender que están dejando una huella digital por cada movimiento que hacen mediante un dispositivo. Igualmente, la llamada generación X ha nacido en una era donde, desde muy pequeños, se les ha permitido e incentivado la interacción con dispositivos móviles, videojuegos y el internet en general. Los padres, en muchas instancias, toman fotografías de sus hijos, las cuales quedan almacenadas en la llamada “nube” y, en otros casos, terminan en redes sociales, creando así una huella digital sin consentimiento por parte de la tercera persona, lo que significa que la huella digital de estos pequeños comienza desde el día uno.
La brecha generacional entre los llamados baby boomers, los millennials y la generación X, en cuestión con su aproximamiento a la tecnología, es cada vez más evidente y una generación aprende de la otra. Así como las tendencias también cambian en el internet, nuevas tecnologías y plataformas comienzan a reemplazar a otras. Mientras que para los millennials Facebook fue su primer gran acercamiento a un perfil digital, para la generación X ya es TikTok. Estudios afirman que millones de usuarios fallecidos permanecen en línea con sus perfiles de Facebook y que, para el año 2098, el número de usuarios muertos va a ser mayor que el de los vivos.
El uso de herramientas de distribución de contenido en redes sociales, las cuales realmente han sido creadas para ayudar a empresas a distribuir dicho contenido a gran escala, a mantener un calendario de publicaciones y para sobrellevar las diferentes jerarquías de aprobación, pero en el caso del usuario de Twitter @gorozpe, quien decidió quitarse la vida, usó las bondades de estas plataformas para agendar tuits que se publicarían en una secuencia establecida por él, incluso después de morir. Este tipo de actos deliberadamente ayudan al usuario a decidir su trascendencia y supervivencia digital por tiempo indefinido. Y ya que algunas políticas de falta de uso aplican en algunas instancias, en casos como el mencionado, la plataforma no tendría ningún motivo para pensar que el usuario ha fallecido por falta de actividad.
La pandemia del COVID-19 vino a cambiar y a revolucionar una plétora de aspectos relacionados con la percepción de la vida y la proximidad a nuestros seres queridos. Personas en territorios como Australia y algunas regiones de Asia realmente quedaron aisladas del resto de la población mundial y, debido a las estrictas medidas de sus gobiernos para mantener la pandemia controlada, los trabajos pasaron de ser cien por ciento presenciales a métodos híbridos o completamente remotos. Personas con expectativas de vida alta vieron su suerte cambiar de un día para otro debido a la falta de vacunas, y las muertes se fueron acumulando en cuestión de meses y semanas, dejando a familias enteras sin saber cómo abordar estos decesos prematuros y concientizando a la población sobre cómo podríamos ser el siguiente.
El concepto de la Singularidad es un punto en el futuro donde la inteligencia artificial sobrepasa a la inteligencia humana. Este ha sido un tema muy popular en cine y literatura de ciencia ficción por muchos años; sin embargo, con los rápidos avances de la tecnología, la singularidad se está convirtiendo en una posibilidad más realista.
El concepto de singularidad tiene muchas implicaciones significativas en el ámbito de la inmortalidad digital. Entendiendo el concepto de singularidad desde la perspectiva de la conciencia, se propone que los humanos pudiéramos transferir nuestras conciencias y personalidades a un formato digital, logrando por fin una inmortalidad digital consciente.
Independientemente de que la singularidad ocurra o no, la tecnología, y particularmente la inteligencia artificial, jugará un papel crucial en el establecimiento de la inmortalidad digital. Actualmente ya existen programas de IA que pueden imitar el tono y forma de hablar de las personas por medio de lenguaje natural programado (NLP).




