Tras el tiroteo en D.C., israelíes atónitos temen un contragolpe por el conflicto en Gaza

La consternación y el horror se apoderaron de la comunidad israelí tras el asesinato de dos empleados de la embajada de Israel en Washington D.C. en un evento que ha sido calificado por el Primer Ministro Benjamin Netanyahu como un «atroz asesinato antisemita». Este incidente, ocurrido en un contexto de creciente tensión global, ha reavivado la seguridad de los ciudadanos israelíes en el extranjero.

Según la investigación publicada por The New York Times, el tiroteo tuvo lugar cuando los dos asesores abandonaban un evento organizado por el American Jewish Committee en el Capital Jewish Museum el miércoles. La policía informó sobre la detención de un sospechoso en relación con los asesinatos, quien, tras ser arrestado, gritó «Free, Free Palestine».

El ataque incrementa la sensación de vulnerabilidad que experimentan muchos israelíes que viajan al extranjero, exacerbada por las consecuencias de la guerra en Gaza que comenzó hace más de un año y medio. Este sentimiento se ha visto reforzado por incidentes previos de ataques contra instituciones y representantes israelíes en diferentes partes del mundo, como el atentado contra la embajada israelí en Buenos Aires en 1992, que causó la muerte de 29 personas, en su mayoría civiles argentinos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí identificó a las víctimas como Sarah Lynn Milgrim, responsable de la organización de misiones y visitas a Israel, y Yaron Lischinsky, investigador en el departamento político. El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, lamentó que ambos eran pareja y estaban a punto de comprometerse. David Schiff, amigo de Lischinsky desde la universidad, lo describió como una persona excepcionalmente talentosa y, sobre todo, muy amable, cuyo sueño era trabajar en diplomacia y que amaba su trabajo en la embajada en Washington D.C.

Gideon Saar, Ministro de Asuntos Exteriores israelí, atribuyó el ataque a la «incitación antisemita tóxica contra Israel y los judíos en todo el mundo» desde el inicio del conflicto entre Israel y Hamás en octubre de 2023. Saar criticó a los críticos del gobierno israelí en organizaciones internacionales y funcionarios gubernamentales, especialmente en Europa, que han lanzado acusaciones de genocidio y crímenes contra la humanidad en relación con la guerra en Gaza, acusaciones que Israel niega categóricamente.

El incidente desencadenó una ola de acusaciones cruzadas entre políticos israelíes, algunos de los cuales señalaron a sus oponentes como indirectamente responsables del clima anti-israelí que, según ellos, precipitó el tiroteo. Algunos argumentaron que las políticas de Netanyahu estaban alimentando el sentimiento anti-israelí en el extranjero, mientras que otros culparon a los críticos de izquierda. Este tipo de acusaciones internas no son nuevas en el panorama político israelí, y reflejan las profundas divisiones existentes en la sociedad israelí en relación con la política exterior y la gestión del conflicto palestino-israelí.

La situación se remonta al ataque sorpresa de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, que causó la muerte de aproximadamente 1.200 personas y el secuestro de unas 250 personas llevadas a Gaza como rehenes. La respuesta israelí ha provocado, según fuentes de salud locales, la muerte de más de 53.000 personas en la Franja de Gaza, en una campaña cuyo objetivo declarado es destruir a Hamás y liberar a los rehenes. Inicialmente, Israel contó con un amplio apoyo internacional, pero a medida que la guerra se ha prolongado, el elevado número de víctimas civiles en Gaza ha generado campañas de solidaridad con Palestina en Europa y Estados Unidos, así como consternación y críticas entre los aliados de Israel.