Ecuador enfrenta un momento crucial, con el inicio del nuevo mandato de Daniel Noboa marcado por desafíos apremiantes. La seguridad, la estabilidad económica y la generación de empleo se erigen como pilares fundamentales para el futuro del país. Noboa asume el cargo con la promesa de abordar estos temas de manera decidida, buscando consolidar las bases para un Ecuador más próspero y seguro. El contexto nacional se encuentra influenciado por factores como la creciente presencia del crimen organizado, un déficit fiscal considerable y la necesidad urgente de crear oportunidades laborales, especialmente para los jóvenes.
Según la investigación publicada por Gestión, el presidente Daniel Noboa, tras vencer a Luisa González en la segunda vuelta electoral, se prepara para un período que busca profundizar las reformas iniciadas en su anterior gestión de año y medio, completando el mandato inconcluso del expresidente Guillermo Lasso (2021-2025).
Inicialmente, Noboa había expresado su intención de convocar a una Asamblea Constituyente para modificar la Constitución de 2008, redactada durante el gobierno de Rafael Correa (2007-2017). Sin embargo, esta idea fue descartada al consolidar el oficialismo su control sobre la Asamblea Nacional, con el correísmo actuando como principal fuerza de oposición. Esta situación plantea interrogantes sobre la viabilidad de las reformas propuestas y la capacidad del gobierno para sortear las tensiones políticas.
El analista Santiago Basabe, profesor de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), señala que la mayoría oficialista en la Asamblea depende de alianzas con minorías como Pachakutik y el Partido Social Cristiano (PSC), agrupaciones con un historial de volatilidad política. Basabe considera arriesgado someter esta frágil mayoría a proyectos polémicos, como la ley para desarticular las economías criminales vinculadas al «conflicto armado interno», declarado por Noboa a principios de 2024 para combatir a las bandas del crimen organizado.
La lucha contra la criminalidad es una prioridad para el gobierno, que busca fortalecer la actuación de la Policía y las Fuerzas Armadas, incluso contemplando indultos presidenciales para agentes investigados por violaciones de derechos humanos. Esta medida busca responder a la principal preocupación de los ecuatorianos: la violencia criminal, que llevó al país a liderar el índice de homicidios en Latinoamérica en 2023. Si bien la tendencia se redujo en 2024, ha repuntado en 2025, con un promedio de un asesinato por hora. La efectividad de estas políticas y su impacto en el respeto a los derechos humanos serán cruciales para el éxito de la «guerra» contra el crimen.
En el ámbito económico, Noboa se enfrenta al desafío de reducir el déficit estatal, que en 2023 se situó en cerca de US$ 4,800 millones, equivalente al 5% del PBI, y que el año pasado superó los US$ 3,000 millones. A esto se suma la presión de los crecientes pagos de la deuda externa en 2026. El gobierno busca el respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI) a través de un programa crediticio de US$ 4,000 millones, y apunta a aumentar la recaudación tributaria y reducir el gasto público, incluyendo la eliminación de subsidios a los combustibles, una medida impopular pero necesaria para equilibrar las finanzas públicas.
Además, se busca la diversificación de mercados para las exportaciones ecuatorianas y la atracción de inversiones, especialmente en el sector minero, con el objetivo de revertir la contracción del 2% registrada en el PBI en 2024 y alcanzar un crecimiento del 2.8% en 2025. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre la claridad de la política fiscal y tributaria del gobierno, según el analista Basabe, quien considera que el modelo económico está más orientado al sector privado que al público.
Finalmente, la generación de empleo, especialmente para los jóvenes, sigue siendo un objetivo prioritario para Noboa. En su anterior gestión, no logró impulsar una reforma laboral que permitiera la contratación por horas, rechazada en un referéndum. El nuevo mandato representa una oportunidad para replantear esta estrategia y buscar alternativas que permitan dinamizar el mercado laboral y crear oportunidades para la juventud ecuatoriana. Para Basabe, Noboa ya no cuenta con el período de gracia que se otorga a los nuevos gobernantes, por lo que debe acelerar la implementación de sus políticas y demostrar resultados concretos en áreas como la salud y la educación, además de los desafíos macroeconómicos.




