Aliados de Israel condenan la expansión de su ofensiva en Gaza

La situación en Gaza ha alcanzado un punto crítico, marcada por una escalada bélica y una severa crisis humanitaria que ha generado fuertes críticas por parte de aliados occidentales clave hacia Israel. La contención de ayuda humanitaria, en medio de crecientes advertencias sobre hambruna, ha tensado las relaciones diplomáticas hasta niveles sin precedentes en los últimos meses. Recordemos que la Franja de Gaza, densamente poblada, ha enfrentado históricamente desafíos económicos y de recursos, exacerbados por el conflicto en curso.

Según la investigación publicada por The New York Times, la intensificación de la ofensiva israelí y el bloqueo de la ayuda humanitaria han provocado una firme respuesta de países como Gran Bretaña, Francia y Canadá, quienes han expresado su creciente preocupación por el alto costo humano del conflicto.

Gran Bretaña ha suspendido las conversaciones con Israel sobre la expansión de un acuerdo de libre comercio, una medida significativa que refleja la creciente desaprobación de las políticas israelíes. Previamente, en un gesto inusual de censura pública, Gran Bretaña, Francia y Canadá emitieron una declaración conjunta en la que exigían a Israel que detuviera la renovada ofensiva militar, dejando claro que la conducción de la guerra en Gaza, el elevado número de muertes palestinas y las terribles condiciones humanitarias están llevando al límite la tolerancia de algunos de sus más importantes aliados internacionales. La declaración reconocía el derecho de Israel a defenderse contra el terrorismo, pero calificaba la escalada actual como “totalmente desproporcionada”.

Israel, por su parte, ha amenazado con tomar el control total de Gaza en la siguiente fase del conflicto, confinando aún más a los gazatíes en zonas limitadas. Adicionalmente, se ha reportado el bloqueo de la ayuda humanitaria durante más de dos meses, a pesar de las advertencias de la ONU sobre la inminente hambruna. Si bien Israel anunció que permitiría el ingreso de asistencia, el número de camiones autorizados a entrar el lunes fue extremadamente bajo, generando frustración y acusaciones de incumplimiento.

En respuesta a las críticas, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu acusó a Gran Bretaña, Francia y Canadá de entregar un “enorme premio” a Hamas y de alentar tácitamente una repetición de los ataques del 7 de octubre de 2023. Netanyahu defendió las acciones de Israel como una lucha entre la civilización y la barbarie, reafirmando la determinación de defenderse hasta alcanzar la “victoria total”.

La postura de Estados Unidos, el principal aliado de Israel, ha sido menos directa. Si bien no ha criticado públicamente la nueva ofensiva, el Presidente Trump ha tomado medidas unilaterales, como negociar directamente con Hamas para la liberación de rehenes estadounidenses y omitir a Israel en su reciente viaje a Oriente Medio. Trump ha expresado preocupación por la hambruna en Gaza y la necesidad de aliviar el sufrimiento.

En el Parlamento británico, el Secretario de Relaciones Exteriores, David Lammy, condenó los planes de Netanyahu de “expulsar a los gazatíes de sus hogares hacia un rincón de la Franja, en el sur, y permitirles solo una fracción de la ayuda que necesitan”. Paralelamente, funcionarios europeos han manifestado en privado su “creciente frustración e incluso enojo” por las acciones israelíes. Jean-Noël Barrot, el Ministro de Relaciones Exteriores francés, ha señalado que la Unión Europea podría suspender su acuerdo con Israel si la ofensiva en Gaza no se detiene, una medida que colocaría a Israel en una situación similar a la de países como Siria, Liberia y Zimbabue. En conclusión, el conflicto ha destapado una crisis diplomática sin precedentes entre Israel y sus aliados occidentales, poniendo de manifiesto las profundas diferencias sobre la gestión de la crisis humanitaria y militar en Gaza.